Gracias Indio. Nos acompañaste mucho a todos. Te comiste nuestro dolor. Gracioso y valiente hasta el final. Te vamos a extrañar. Y mientras tanto, el sol se apaga.
El último bastión de dignidad y talento que le quedaba a este país. El más grande de todos, nada ni nadie lo va a siquiera igualar. Gracias por todo Indio.
En algún momento alguien de Danubio va a tener que dar la cara y explicar por qué se puede salir con un cartel que diga no a la guerra pero no se puede pronunciar un 20 de mayo