Hay un punto de tristeza tan profundo que ya ni siquiera necesitas llorar; simplemente te quedas en silencio, sentada frente a la nada, intentando entender todo lo que llevas dentro.
Hoy me siento como Kafka cuando escribió: "Estoy constantemente tratando de comunicar algo incomunicable, de explicar algo inexplicable para hablar de algo que sólo siento en mis huesos, y que sólo puede ser experimentado en estos huesos".