Tenían a los chavales en el instituto al día siguiente comentando los debates electorales como si fueran eurovisión. Lo siento mucho por los que no estuvieron para verlo
We’re releasing a broad range of new mathematical results produced by an internal frontier model.
We’ve been consulting with the independent Advisory Group on Mathematics and Artificial Intelligence at the Institute for Advanced Study, and we have drawn on their advice and public recommendations to inform how we release these results.
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Los rojos no dejan de repetir eslóganes como «votar en blanco es votar fascismo» o «no votar es volver a 1936». Hay varias cuestiones que analizar de este discurso.
En primer lugar, encontramos, evidentemente, el dogma que el régimen del 78 ha impuesto a toda esta caterva de deficientes mentales (y eso incluye también a los de derechas y demás mermados): el dogma de que hay que votar algo sí o sí, puesto que debe de ser que meter un papel en una urna cada cuatro años convierte a la sociedad mágicamente en un paraíso donde todos decidimos, aunque nadie sabe el qué. Metes un papel en una urna y entonces das legitimidad para que los partidos políticos puedan vivir del dinero público, decidir, sin tener en cuenta ni someter la decisión a votación popular, si se aprueba una ley o no y, en definitiva, gobernar a placer mientras dividen a la población entre izquierdas y derechas y la enfrentan. El mal llamado dogma de la «democracia», donde los únicos que ganan son los políticos.
Por otro lado, una cuestión interesantísima es que ellos viven su propia película. La mayoría de las personas que vivieron la Guerra Civil con suficiente uso de razón ya están muertas. Sin embargo, ellos viven todavía atrapados en una época que ni siquiera han vivido. Hablan de fascismo y revolución como si no vivieran en una democracia liberal donde todos y cada uno de los partidos pertenecen al mismo orden liberal.
También es interesante el hecho de que, aun a sabiendas de que los partidos políticos que apoyan están destrozando el país, tienen intención de volver a votarles con tal de que «no gane la derecha». Parece ser que lo relevante es ese sentimentalismo: que quien gobierne sea de un color concreto importa más que el bienestar del país.
Y el colmo más absoluto es que piensan que están luchando contra el «fascismo», una corriente ideológica que ni siquiera ha imperado nunca en España, puesto que ni siquiera Franco o la Falange eran fascistas. Pero ellos, sin embargo, siguen luchando contra fantasmas del pasado para evitar enfrentarse a la realidad pragmática y actual que los rodea. Lo relevante no es, por tanto y como ya he dicho, si el país funciona o deja de funcionar, sino canalizar todo el odio y la frustración que tienen dentro por vivir completamente de espaldas al orden natural en una lucha ficticia que solo ellos mismos están librando. Es la versión moderna de don Quijote luchando contra los molinos: solo ellos ven a los gigantes o, en este caso, a los fascistas.
En definitiva, no hay nada más imbécil e infantil que un «democratista» que defiende el régimen del 78 a capa y espada, como si no se tratara, en realidad, de un régimen tiránico —la tiranía de los partidos— adornado con el nombre de democracia. Y si, para colmo, además de democratista, es rojo, entonces tenemos el «pack» completo de discapacitado intelectual.
Cuando la junta democrática acampó en el Congreso les sacaron a ostias al momento, y así tantas otras protestas que han sido machacadas o silenciadas.
Preguntaos por qué la policía mágicamente esto sí lo permite y tiene cobertura épica de La Sexta/RTVE/El País desde el minuto 1.
Os voy a contar algunas lecciones del 15m, que tuve y discutí con amigos.
De alguien que estuvo desde el principio. Incluso antes de Democracia Real Ya.
1) Los grupos organizados siempre ganan. Cualquier espontaneidad popular es cooptada y redirigida hacia donde les interesa.
Te dicen "sólo criticáis y no hacéis nada", como si fuera tan fácil competir con "activistas" profesionales que curran en generar disidencia controlada, mientras tú tienes que trabajar en un curro normal, del que depende tu vida, un porrón de horas al día.
Juan Manuel de Prada: «Desde su refundación tutelada por la CIA en Suresnes, el partido de Estado no ha tenido otra ocupación sino la traición; no existe, como pretenden los pánfilos y los constitucionalistas chorlitos, un PSOE bueno y un PSOE malo».
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Han gobernado 4 años con Podemos y 3 con Sumar. Ni vivienda, ni trabajo. Solo BlackRock y globalismo. Pero el PSOE state of mind hace que los minions de la progresía se manifiesten en Madrid contra el fascismo de Ayuso.
Los mismos desclasados que llaman al obrero “fachapobre”.
¿Puede un católico ser marxista?
Muchos me han tachado alguna vez de «marxista» por mis críticas al liberalismo. Esto, no obstante, es una ridiculez puesto que yo soy un católico coherente.
Pío XI dice lo siguiente: «La doctrina que el comunismo oculta bajo apariencias a veces tan seductoras se funda hoy sustancialmente sobre los principios, ya proclamados anteriormente por Marx, del materialismo dialéctico y del materialismo histórico» 𝘋𝘪𝘷𝘪𝘯𝘪 𝘙𝘦𝘥𝘦𝘮𝘱𝘵𝘰𝘳𝘪𝘴, 9).
La incompatibilidad con el catolicismo es, por tanto, anterior incluso a la discusión económica: una doctrina que reduce la realidad a la materia y excluye a Dios, el alma espiritual y el fin sobrenatural del hombre no puede conciliarse con la fe católica.
Pero incluso dejando momentáneamente de lado ese fundamento filosófico, la propia economía marxista presenta problemas serios.
Marx sostiene que la magnitud del valor de una mercancía viene determinada por el «tiempo de trabajo socialmente necesario» para producirla (El capital, I, cap. 1). Sobre esa base desarrolla después su teoría de la plusvalía: durante la jornada, el trabajador produce un valor superior al valor de su fuerza de trabajo y ese excedente es apropiado por el capital.
La tradición escolástica no identifica, sin embargo, el valor económico con el trabajo incorporado. Santo Tomás sitúa el intercambio dentro de la justicia conmutativa (S. Th., II-II, q. 77), mientras que los escolásticos españoles desarrollaron la 𝘤𝘰𝘮𝘮𝘶𝘯𝘪𝘴 𝘢𝘦𝘴𝘵𝘪𝘮𝘢𝘵𝘪𝘰: la estimación de los bienes depende también de su utilidad, abundancia, escasez y de las circunstancias concretas del intercambio.
Por tanto, como católico puedo defender con toda firmeza el salario justo, condenar la explotación y exigir que propiedad y capital se ordenen al bien común sin aceptar por ello la teoría marxista del valor. León XIII, de hecho, condena expresamente que el patrono busque «su ganancia en la pobreza ajena» y enseña que existe una exigencia de justicia natural sobre el salario incluso por encima del mero consentimiento contractual (𝘙𝘦𝘳𝘶𝘮 𝘯𝘰𝘷𝘢𝘳𝘶𝘮, 32).
No hace falta ser marxista para denunciar una injusticia económica. La doctrina católica ya lleva siglos haciéndolo desde una concepción mucho más completa del hombre, de la propiedad, del trabajo y del bien común.
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Obra: Jean-François Millet, El Ángelus (L’Angélus), 1857-1859, óleo sobre lienzo, Musée d’Orsay, París.
Los dos partidos presuntamente defensores de la cristiandad y sus valores y su equipo de opinión sincronizada poniéndose del lado de un fondo buitre y no de una anciana que cobra 1.300 euros de pensión. ¡Sorpresa!
Ellos leen un evangelio alternativo donde hoy Cristo está diciendo “es el mercado, amigo” en lugar de “quien cierra los oídos al clamor del pobre no será escuchado cuando grite”. Ellos tienen su propia Doctrina Social, donde el destino de los bienes es universal, pero no mucho.
La Reforma protestante introdujo el relativismo doctrinal en la Cristiandad, se separó de la Iglesia de Cristo y terminó fragmentando y deformando gravemente la comprensión de la Palabra de Dios.
Estar orgulloso de haber contribuido a esa ruptura y a la degradación visible del Cuerpo Místico de Cristo solo puede nacer de una profunda ignorancia histórica y teológica o de una gravísima falta de amor a Cristo y su Santa Iglesia.
La estética importa mucho más de lo que algunos creen. La forma de vestir, de comportarse y de presentarse en público transmite una determinada concepción del orden, de la dignidad y de la comunidad.
Por eso resulta llamativo comparar la imagen de ciertos grupos nacionalistas actuales —frecuentemente vulgar, macarra y casi hooligan— con la que ofrecían José Antonio, los falangistas y buena parte de sus seguidores: incluso en la calle o en las manifestaciones había compostura, sobriedad y una voluntad evidente de representar dignamente aquello que defendían.
No es una cuestión superficial. Una sociedad que se acostumbra a lo vulgar termina perdiendo también el gusto por el orden, la proporción y la belleza. Y la belleza, cuando está rectamente ordenada, eleva: recuerda al hombre que existe algo superior a él y lo dispone hacia Dios.
Debemos recuperar también eso: el rechazo de lo chabacano y el amor por lo digno, lo bello y lo bien ordenado.
Oxford researchers argue that LLMs can never invent anything.
It is mathematically impossible.
They published a paper called “Theory Is All You Need" and it argues against the claim that computational models can generate genuine novelty or new knowledge.
They analyzed the limits of generative ai, and the results are a brutal reality check for the idea that ai will replace human decision making under uncertainty.
Here is why AI is stuck and human cognition wins:
backward-looking vs forward-looking.. llms are probability machines that look backward at existing data. human cognition is forward-looking and capable of generating genuine novelty. human cognition operates theoretically "top-down" rather than "bottom-up" from data.
the "data-belief asymmetry".. the researchers use the invention of "heavier-than-air flight" to illustrate this concept. an ai relies on data-based prediction, which is largely imitative. humans, however, use theory-based causal logic that allows them to hold beliefs that go beyond existing data.
the intervention gap.. humans don't just process information; we use theory to practically "intervene" in the world. we engage in directed experimentation to generate entirely new data. ai-based models are theory-free and place primacy on existing data and prediction.
tldr?
AI uses a probability-based approach to knowledge and ia largely imitative. It can process data and make predictions, but human cognition relies on theory-based causal reasoning.
The decades-old analogy comparing human minds and computers to mere "input-output" devices is fundamentally flawed.