El carácter de un hombre se define por la cantidad de verdad que puede tolerar, decía Nietzsche. Es igual para una novela, cuánta más verdad resiste, más se destruye. Toda novela es una empresa de demolición.
"Sólo ansío viajar. Cambiar de panorama. Irme donde nadie me conozca. Aquí ya soy definitivamente como han querido que sea. Conforme me aleje irán cayendo mis vestiduras, mis etiquetas y quedaré limpio, desnudo, para empezar a ser distinto, como yo quisiera ser".
Conversamos con Leila Guerriero sobre el proceso de investigación de 'La llamada', y sobre los dos años que pasó entrevistando a Silvia Labayru para poder configurar este retrato poliédrico de una mujer con una historia compleja: https://t.co/B8zZ1cAp9g
"De ahí que a cierta edad sea difícil hacer nuevos amigos. Todas las facetas que ofrecía nuestra personalidad han sido ya copadas..."
"Prosas apátridas", Julio Ramón Ribeyro
«—¡Cómo me hubiera gustado conocer a Stendhal, a Hugo, a Joyce! —exclama un amigo entusiasta.
—¡Ah, no! —protesta Luder—. No los hubieras aguantado más de 5 minutos. Casi todos los grandes escritores son unos pesados. Solo la muerte los vuelve frecuentables».
#JulioRamónRibeyro