qué absoluta delicia es envejecer, tener toda esta experiencia y aprendizaje, ser más serena, más confiada, más hábil, conocerte mejor, amarte mejor, tener mejor sexo, beber mejor vino, hacer de todas tus comidas manjares, leer con bagaje, estar llena de historias, qué exquisitez
Bueno, me escuché todo el álbum “lux” y nadie me quita de la cabeza que este disco encarna el nuevo rostro del conservadurismo cultural, no el de la censura, sino el de la espiritualidad “cool”, la mística sin política, la fe como objeto de consumo.
El capitalismo de la vigilancia ha calado tan hondo que hemos perdido la capacidad de imaginarnos, desearnos, a nosotras mismas como algo distinto que consumidorxs.
Por eso a mucha gente le resulta más político elegir qué consume y qué no, en vez de cómo y para qué organizarnos.
Tal vez a los escritores mestizos les hace falta aceptar que no cuentan con las competencias culturales requeridas para la reflexión, la interpretación o el montaje de determinados elementos de tradiciones culturales ajenas en sus textos.