Me querías lejos, pero sin decirme el por qué
Querías que adivinara lo que había en tu cabeza y entendiera tus motivos, pero yo no podía entrar en tu cabeza y no salieron de tu boca
Querías soltarme sin dejar que te soltara, sin dejar que yo entendiera, sin dejarme irme.
La mitad de los libros que te "obligaron" a leer en la secundaria son en realidad espectaculares, solo que aún no tenías la madurez emocional para entenderlos.