(Mi versión libre)
DISCULPAS EN NOMBRE DE EUROPA POR LA IZQUIERDA WOKE
Debemos disculparnos en nombre de los pueblos de Europa por haber sido el origen de la genealogía intelectual que, cruzando el Atlántico, engendró la peor basura ideológica de nuestro tiempo: la izquierda woke.
Europa dio al mundo a Aristóteles y Santo Tomás, la lógica y la ley natural. A Descartes y Kant, la razón y el método. A Locke y Hume, el individuo y la costumbre. A Burke, Chesterton y C.S. Lewis, Ramiro de Maeztu y Ortega y Gasset: la tradición cristiana y el sentido común.
Y luego, entre las ruinas intelectuales del siglo XX —tras dos guerras que arrasaron la fe en la verdad y en el progreso– Europa dio a luz a una constelación de pensadores que, desde París hasta Fráncfort, desde Turín hasta Birmingham, forjaron el arma ideológica de la izquierda woke que paraliza a Occidente hoy.
Empecemos por Italia. Antonio Gramsci, escribiendo desde la cárcel, enseñó que el poder no se ejerce solo por la fuerza, sino por la hegemonía cultural: quien controla el sentido común del lenguaje controla la época entera, y por tanto la batalla decisiva no es económica sino cultural, librada institución por institución.
En Alemania. Horkheimer y Adorno, y después Marcuse, dieron forma a la Teoría Crítica: la idea de que la razón ilustrada misma es sospechosa, cómplice de la dominación; que incluso la tolerancia liberal es, en realidad, "tolerancia represiva", un mecanismo más para silenciar lo verdaderamente disidente en nombre del orden establecido.
En Inglaterra, Raymond Williams y Stuart Hall, desde el Centro de Estudios Culturales de Birmingham, enseñaron a leer la cultura popular, la clase y la raza como campos de batalla simbólica, y sentaron las bases de lo que después se llamaría, ya en América, estudios de identidad.
Y en Francia, por supuesto, Foucault, Derrida y Deleuze. Tres hombres brillantes que, con la elegancia del lenguaje francés, culminaron el edificio. Foucault enseñó que la verdad no existe, que solo hay relaciones de poder disfrazadas de conocimiento: la ciencia, la razón, la justicia, la escuela, la prisión, la sexualidad, todo es puesta en escena de la dominación. Derrida enseñó que los textos no tienen significado estable, que toda lectura es una traición, que el autor ha muerto y el lector manda. Deleuze enseñó a preferir el rizoma al árbol, el nómada al sedentario, el deseo a la ley, el devenir al ser.
España, tan fértil en otros terrenos del pensamiento, no aportó a esta genealogía particular de la izquierda woke ningún nombre central. Quizá sea prueba de que esta patología fue, en su fase teórica, sobre todo latino-germano-anglosajona, aunque España, como el resto de Occidente, sufre hoy sus consecuencias con la misma intensidad que quienes la inventaron.
Tomadas individualmente, estas son tesis discutibles. Combinadas, exportadas y popularizadas, forman un sistema. Y este sistema es venenoso.
Porque eso fue lo que sucedió. Estos textos cruzaron el Atlántico. Los departamentos de Yale, Berkeley y Columbia los absorbieron en la década de 1980, mezclando sin pudor a Foucault con Gramsci, a Derrida con la Escuela de Fráncfort, a Deleuze con los Estudios Culturales británicos. Allí encontraron un terreno fértil que no existía en Europa: el puritanismo estadounidense, su sentimiento de culpa racial, su obsesión con la identidad. Ese sustrato europeo se unió a esa hidra americana, y el fruto de esta unión se llama wokismo.
Judith Butler lee a Foucault e inventa el género performativo. Edward Said lee a Foucault e inventa el poscolonialismo académico. Kimberlé Crenshaw hereda a la vez la hegemonía cultural de Gramsci, la sospecha hacia la razón de la Escuela de Fráncfort y los marcos de raza y clase de Birmingham, e inventa la interseccionalidad.
En cada etapa, el principio subyacente es europeo: no hay verdad, solo poder. Por lo tanto, toda jerarquía es sospechosa, todas las instituciones opresivas, todas las normas violentas, todas las identidades construidas y, por ende, negociables. Y todas las mayorías culpables.
Así fue como un puñado de filósofos europeos, que probablemente nunca imaginaron las consecuencias prácticas de lo que escribieron, proporcionaron el sistema operativo a toda una generación de activistas, burócratas académicos, gerentes de recursos humanos, periodistas y legisladores americanos. Así es como terminamos con una civilización que ya no puede decir si una mujer es mujer, si su propia historia merece ser defendida, si existe el mérito o si la verdad se puede distinguir de la opinión.
Todo eso son tonterías por una simple razón, y es necesario decirlo con calma. Una civilización se sustenta en tres pilares: la creencia en que existe una verdad accesible a la razón, la creencia en que existe el bien distinto del mal, y la creencia en que existe una herencia que se debe transmitir.
Estos pensadores europeos se propusieron dinamitar esos tres pilares. No por malicia, sino como ejercicio intelectual, por una fascinación por la sospecha. Aunque también por hastío hacia la burguesía que los había alimentado. El resultado es innegable. Toda una generación ha aprendido a deconstruir y nunca ha aprendido a construir. Toda una generación sabe sospechar y ya no sabe admirar. Toda una generación ve poder por todas partes y belleza en ninguna.
Debemos disculparnos porque los europeos tenemos una responsabilidad particular. Son nuestros idiomas, nuestras universidades, nuestras editoriales, nuestro prestigio lo que le ha dado a este nihilismo su elegante envoltorio. Sin la legitimidad de la Sorbona y Vincennes, de Fráncfort, de Turín, de Birmingham, estas ideas jamás habrían cruzado el océano. Hemos exportado la duda como otros exportan la droga.
Gracias a Dios, lo que se está construyendo ahora, en Silicon Valley, en laboratorios de IA, en startups, en laboratorios tecnológicos, en todos los lugares donde la gente todavía crea y fabrica cosas en lugar de desarmarlas, es la respuesta. Una civilización se reconstruye con ingenieros, con creadores, con artistas, con constructores, con fe, no con “comentaristas de la duda”. Con aquellos que creen que la verdad existe y que vale la pena buscarla. Con aquellos que defienden una jerarquía de belleza, verdad y bondad, y que no se avergüenzan de compartirla.
REDEFINIENDO A HITLER: EL TRUCO DEL VOCABULARIO
¿Cómo pudo la izquierda ganar durante setenta años en Occidente, cuando ya todos sabíamos que el socialismo era un desastre?
Muy sencillo. Situaron a Hitler en la extrema derecha, cuando en realidad está en la izquierda.
A partir de ahí, el cepo de la trampa se cierra solo. Cualquiera que intente defender el liberalismo y la libertad acaba, por ese cambio de lenguaje, en el bando opuesto. Y el bando opuesto es el nazismo.
Por eso llamaron nazis Charlie Kirk y a Elon Musk. Por eso sitúan a Javier Milei en la “extrema derecha” y a Alicia Weidel en el nazismo. Por eso tildan a Sarah Knafo de xenófoba y racista (aún no se han atrevido a llamarla «nazi» porque es judía). En España se atreven a llamar nazis a los líderes de los partidos de derechas e incluso a los jueces que persiguen la corrupción del gobierno social-comunista.
El truco es viejo. Redefinir el lenguaje.
Milei fue de los primeros que se atrevió a subrayar en público que Hitler era socialista, porque el nazismo era “nacionalsocialismo”: Todo dentro del Estado, nada fuera del Estado. Y que el fascismo era también una forma de socialismo: Todo en el Estado.
Por eso la líder de AfD dice ahora abiertamente que Hitler aplicaba políticas de izquierda. Que no era liberal. Que representaba al Estado frente al individuo y la libertad.
Esa verdad empieza a abrirse paso. El imperio de mentiras se está derrumbando. Lo que lo hará caer no serán sus luchas internas entre facciones, sino la recuperación del significado del vocabulario.
Los descabellados déficit, deuda públicas e inflación de muchos países occidentales no son un mero contratiempo financiero. Son la factura de décadas de políticas estatalistas que prometían protección pero han generado dependencia.
El *wokismo* no es el corazón de este sistema. Es solo la espuma. Es la última capa de justificación moral para un colectivismo y planificación estatal que ya apenas se sostiene.
La verdadera división ya no es izquierda contra derecha. Es *Control* frente a *Libertad*. Por un lado está todo el colectivismo, sea cual sea su nombre: socialismo, nacionalsocialismo, planificación central, *wokismo* estatal. Por el otro, quienes queremos libertad para que la gente construya.
Nuestros enemigos no son malas personas. Son personas con malos diccionarios y mapas mentales. La reprogramación es posible. Tan solo hay que recuperar las palabras.
Así que, pidamos perdón en nombre de Europa y pongámonos a construir.
"Si mil 600 dientitos de leche no bastan para incendiar nuestra conciencia, entonces lo que está enterrado no son sólo niños: también son nuestros corazones" escribió @oscarbalmen en su articulo donde reseña el descubrimiento de una fosa encontrada en Michoacan con restos de cientos de niños entre 1 y 6 años, victimas de explotación sexual, venta de órganos y otras atrocidades cometidas por los animales que protegen amorosamente los narcopoliticos de @lopezobrador_ y @Claudiashein Y TU VAS A SEGUIR VOTANDO POR ELLOS? #MORENAORGANIZACIÓNCRIMINAL #MorenaEsElNarcoDeMéxico
La fosa de los dientitos de leche https://t.co/8b1gyOojoN via @Milenio
Morena ha decidido esconder los resultados de las encuestas para sus candidatos. El pueblo bueno no es tan sabio para conocerlos. La opacidad es solo una forma de ocultar que el partido ha regresado al dedazo.
ENCUESTAS Y DEDAZOS https://t.co/QIYkIhl6rW
Never assume that because you know a lot about something, you really understand it at the highest level. There is almost always someone out there who has been doing it longer, has seen more cycles, made more mistakes and sees things you do not even know to look for yet.
That is why I try to assume I am still missing something. Read more than you think you need to, listen to people who are better than you and absorb everything you can. The goal is not to prove how smart you are. It is to keep getting harder to fool especially by your own confidence.
Warren Buffet: "True wealth is not having the biggest house or the most expensive car.
It is having enough money to live comfortably while being free to choose how you spend your time, who you work with, and the life you want to live.
In the end, time and freedom are the greatest forms of wealth".
Very true…
"Deberíamos medir el éxito del Estado de Bienestar en función de cuántas personas abandonan los programas de asistencia social, no en función de cuántos se incorporan a ellos"
Ronald Reagan
"Permítame ofrecerle mi definición de justicia social: Yo me quedo con lo que gano y usted se queda con lo que usted gana ¿No está de acuerdo? Bueno entonces explíqueme: ¿cuánto de lo que yo gano le pertenece a usted y por qué?"
Walter E. Williams
“La envidia fue considerada una vez como uno de los siete pecados capitales antes de que se convirtiera en una de las virtudes más admiradas bajo su nuevo nombre «justicia social»”
Thomas Sowell
@Rainmaker1973 Many of that neuron interactions or relationships are "toxic" and that give bad conditioning and bad behaviors, just like happen in human relations. Sad, cruelty experiences, expectations not accomplished, etc. It's a personal duty to switch the "toxic" for "healthy" ones.
"Es increíble que hayan ensayado la vía de Marx 60, 70 países, y algunos durante 80 años, como la URSS. Y que a todos les haya ido no mal: lo siguiente. Y sin embargo, ahí están. Es que es una religión. Es la religión del no ser"
Antonio Escohotado
“Ser comunista, inteligente y bueno es totalmente incompatible. El que es inteligente y bueno no es comunista. El que es comunista y bueno no es inteligente. Y por supuesto, el que es comunista e inteligente, es imposible que sea bueno”
Alexander Solzhenitsyn
Los consumidores no producen inflación. Los productores no producen inflación. La inflación se produce únicamente por un exceso de gasto público y de creación de dinero por parte del gobierno, y por nada más.
Milton Friedman
🚨 @edelamadrid criticó el manejo de los recursos públicos y aseguró que muchos mexicanos están "hartos" de trabajar, pagar impuestos y ver a gobiernos "robar nuestro dinero o derrocharlo". Sus declaraciones se dieron luego de compartir una publicación sobre las pérdidas acumuladas por Pemex durante el primer semestre de 2026.