Anoche en un programa "familiar" fui humillada nuevamente por mi aspecto físico.
El presentador me señaló, una señora me insultó y el resto de la mesa se rió ante esta violencia que se ejerció desde un plató.
No fue en un callejón, fue en la tele.
No eran hormigas, eran ratas.
Instagram le ha hecho creer a la gente que una relación consiste en viajar, ir a restaurantes y en tener experiencias increíbles. Pero una relación se construye en la cotidianidad, en lo doméstico, en el cansancio, en el aburrimiento.
Me lo he encontrado esta mañana con su mujer. Le he saludado. Me ha reconocido. Me ha devuelto el saludo y se ha girado y ha apretado el paso. Si yo hablara…
El sábado fui con mi novio a la Yass y en 4 horas de fiesta nos tocaron el culo y la polla en varias ocasiones… Al final aunque seamos maricones, seguimos siendo hombres con actitudes machista. Me enfada que alguien se sienta con el derecho de tocar a otro sin consentimiento.