Cortó su llamada con Samantha, se puso una camisa, agarró sus llaves y salió. Se subió al auto y puso algo de Madonna, era un gusto culposo en el rubio. Arrancó hacía el bosque, cantando en sus adentros, y concentrado en el camino.
Al llegar, simplemente se bajó del auto
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¿Casi todo?
—Achina los ojos.—
Quizá esta está siendo la conversación más larga que haya tenido contigo, quizá puedo llegar a creerme que has cambiado.