#Cultura| "Iván Cepeda es un hombre público decente; por el contrario, Abelardo de la Espriella no aportaría nada al país ni al bienestar del grueso de los colombianos" actriz, Vicky Hérnandez
La emblemática actriz Vicky Hernández anunció su apoyo al candidato presidencial Iván Cepeda, exaltando su impecable carrera en el Senado y la Cámara en defensa de la verdad y la justicia social.
Al mismo tiempo, afirmó que una figura como Abelardo de la Espriella no aportaría al desarrollo del país, e invitó a los colombianos a movilizarse con empatía por la defensa de la educación, la paz y la alimentación.
Este contundente pronunciamiento se suma al de múltiples sectores culturales que hoy expresan su apoyo y voto al candidato Iván Cepeda.
𝐋𝐚 𝐥𝐞𝐜𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐝𝐞𝐦𝐨𝐜𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚 𝐢𝐳𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐝𝐚 𝐜𝐨𝐥𝐨𝐦𝐛𝐢𝐚𝐧𝐚
Muchos críticos tienen razón: Gustavo Petro ha cometido errores. Empezando por su falta de cuidado con la palabra e impulsividad. También, podría afirmarse, se ha rodeado de un equipo más leal que meritorio en el que hubo casos de corrupción. No obstante, difícilmente podría sostenerse que Petro haya sido el dictador que nos vendió la Derecha en la elección de 2022. Nadie puede decir que Petro mandó perseguir, torturar, perfilar o eliminar a sus opositores. No existieron los “falsos positivos” en su Gobierno. No intentó cerrar el Congreso ni las altas Cortes, ni atacó (más allá de algunas frases desafortunadas) a la prensa colombiana. Incluso, la muerte del precandidato presidencial Miguel Uribe fue muy dolorosa para Petro, pues jamás pensó que en su mandato pudiera ocurrir un magnicidio.
Gustavo Petro ha cometido errores, pero pocos podrán negar que es un hombre bueno, honesto, desapegado y realmente sensibilizado por las angustias de la gente de abajo, de los nadies, de los excluidos. Petro es un hombre brillante, lector incansable, conversador irrefrenable y sobre todo, un ser humano de buena fe. Petro representa lo más elevado de la Izquierda: el respeto a la vida (incluyendo la no-humana), la defensa de los derechos humanos, la búsqueda de justicia social y la construcción de igualdad de oportunidades para todas y todos. En síntesis una apuesta por el amor frente al miedo y el odio.
Incluso, la crítica más repetida sobre el tema de seguridad y la Paz Total, se funda en una apuesta de la bondad de Petro, en su respeto supremo por la vida y su anhelo de encontrar los caminos de concordia y armonía. Petro tendió generosamente la mano a muchos grupos ilegales que le respondieron con más violencia. Petro, basado en su respeto por los derechos humanos, decidió en sus primeros años detener los bombardeos para proteger a niños reclutados y posibles secuestrados en los campamentos. Lamentablemente, al final, no se pudo sostener esta decisión ética por razones superiores de seguridad para la población colombiana. Pero este ha sido un fracaso colectivo, no sólo del gobierno.
Más allá de sus errores, Petro ha mostrado una sensibilidad social poco frecuente en la tradición presidencial colombiana. Petro, como tantos colombianos en el mundo es inteligente, creativo, recursivo y sí, apasionado, excesivo, “carretudo” muchas veces. Pero es un hombre noble, honesto, sensible y decente. Sí, es un hombre bueno, como lo son también sus principales compañeras y compañeros de camino, como Gustavo Bolívar, Francia Márquez, María José Pizarro, Carolina Corcho, Carlos Carrillo, Camilo Romero, Wilson Arias, Aída Avella, Mafe Carrascal, Isabel Zuleta, Alfredo Mondragón, Heráclito Landinez, Alberto Benavides, Clara López, Alexander López, Gloría Flórez, Irene Vélez, Alejandro Toro y un largo etcétera, que incluye por supuesto, a Iván Cepeda y Aida Quilcué.
Si Petro abrió el camino para la izquierda democrática en Colombia pueda gobernar, Iván Cepeda representa la bella posibilidad de consolidar esa experiencia desde un liderazgo más prudente, sereno e institucional.
Ahora llega el turno de otro fuera de serie: Iván Cepeda, un hombre adulto en todo el sentido de la palabra: maduro, sereno, prudente. Formado en Filosofía y Derechos Humanos. Una persona buena, sabia y sensible, con la altura de estadista que requiere este complejo país. Después de Petro, el mayor exponente de la izquierda colombiana y quien está planteando una verdadera "re-evolución ética". Cepeda es un hombre bueno, a pesar de los ataques que lo relacionan con radicalismos, es un demócrata, que respetará las instituciones y la Constitución Política de 1991, que claro, puede ampliarse en clave de justicia social, pero eso lo decidirá más adelante el pueblo.
Tanto Petro como Cepeda le han dado una lección de democracia al pueblo colombiano: han respetado las libertades básicas, no han abusado de su poder y siempre han colocado por encima de todo la vida y los derechos humanos. Cepeda y Petro son la imitación de un maestro antiguo de ética que hace más de dos mil años nos pidió amar a los enemigos, socorrer a los pobres y construir justicia y hermandad.
No me cabe duda, Cepeda, desde su apuesta ética y socialdemócrata, puede hacer un mejor gobierno que el de Petro, porque tendrá la oportunidad de corregir errores y su sabiduría le permitirá tomar las decisiones más acertadas para el bienestar del pueblo colombiano. La decisión queda en manos de las y los colombianos.
Carlos A. Duque, Ph.D., profesor universitario.