no sé si ya lo había dicho, pero por mañana ser viernes trece hay 2x1 en tatuajes pequeños, precios especiales en piezas grandes y un bono para una cerveza en el bar de al lado
puso el cajón de nuevo. Trato de hacer lucir todo como que no pasó nada. Pero se repetía aquél nombre en la mente tanto como podía. Sabía que en cuanto pudiera, iría a buscar todo lo relacionado al pasado de Judah, si podía encontrar 𝑎𝑙𝑔𝑜.
con algo que no sólo la dejó helada, sino que sería algo que le recordaría a su propio pasado; «𝘒𝘢𝘥𝘦𝘯 𝘊𝘩𝘳𝘪𝘴𝘵𝘦𝘯𝘴𝘦𝘯» dictaba su nombre en el expediente. ¡Por su puesto! Tenía todo el sentido para ella el cambio de nombre. Rápidamente puso las cosas en su lugar y »
recobró el sentido y tomó de nuevo los papeles. Estaba intrigada por saber quiénes eran esas personas, pero no quería meterse en líos y menos ahora. Metió los papeles en el cajón, pero dió un último vistazo al que más le llamó la atención, el de Judah. Entonces se encontró »
comida o por si había algún antojo de ambos, ella era la indicada para ir a por las cosas. Esto porque sabía que Judah era el que llevaba todo el peso del lugar anteriormente. Los horarios y la carga laboral. Ella solía atender mayormente el teléfono, las citas y a la gente »
"¿Quiénes son esas personas?""¿Judah era una mala persona?""¿Y qué demonios hizo?""¿Podría hacerle daño a ella?" Recordó que no se supone que debió haber visto eso, por algo estaba atrancado el cajón. Si Judah llegaba en ese instante, no sabía lo que podía pasar. Así que »
con más detenimiento las hojas, se dió cuenta entonces, que todos aquellos, eran 𝑒𝑥𝑝𝑒𝑑𝑖𝑒𝑛𝑡𝑒𝑠 𝑐𝑟𝑖𝑚𝑖𝑛𝑎𝑙𝑒𝑠. Los tiró al suelo casi por inercia y se tapó la boca alejándose un poco. Millones de cosas pasaron por su cabeza. "¿A dónde se había metido?" »
Diversos papeles volaron junto a el. La chica rápidamente se levantó dejando el desarmador en el suelo y recogiendo los papeles para juntarlos y volverlos a poner en el cajón, pero algo llamó su atención. Uno de esos papeles destacó por tener la fotografía de Judah. Pasó »
Sin duda quería ver qué había, así que buscó algo, un destornillador, algún desarmador o algo. Buscó a su alrededor hasta encontrar alguna herramienta que pudo utilizar y se ayudó dándose impulso con su pie. El cajón botó zafándose y cayendo al piso en un estruendo. »
pero siempre le parecía una gran responsabilidad. Se puso a limpiar el mueble de la entrada y a quitar el polvo. Abrió cajones y demás. Se topó con uno que estaba atascado y no podía abrir. Vaciló un poco si debía abrirlo o no, echó una mirada al interior y vió algo dentro. »
tomando su chaqueta de cuero y salió por la parte trasera donde siempre tenía estacionada su moto. No tardó mucho en escucharse el ruido de la moto alejándose del lugar.
Ivory soltó el aire de sus pulmones, no era la primera vez que se quedaba sola en el lugar, »
normal. Dió el medio día y Judah hizo saber que tenía hambre. Pero ésta vez no quería esperar por la comida, sabía que el local que tanto le gustaba, no estaba muy lejos, así que aviso a Ivory que iría él mismo hasta el lugar para tardar menos. La dejó a cargo, »
La chica trataba de ser siempre puntual, no por dar una buena imágen, sino porque siempre, antes de entrar, se fumaba un cigarrillo antes de que llegara el varón. Su desayuno era un cigarro y el café siempre en mano. Más tarde comía algo extra.
Una mañana, la rutina transcurrió
que pasaba por el lugar con alguna duda. Además de que había días donde se le veía cansado a muerte, y aligerarle un poco el día, no era ningún problema para ella. También había días donde Judah se encargaba de comprar las cosas, tratando de ser equitativo. »
𝗝𝘂𝗱𝗮𝗵 era empático con ella en cuando al aprendizaje. Sus dudas eran resueltas y sentía que podía expresar sus preocupaciones e inquietudes sin ser juzgada. Le gustaba ser servicial, así que además de ayudar en el estudio y aprender, solía hacer la orden a la hora de la »
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Ivory llevaba ya un tiempo desde que había llegado a 𝗡𝘂𝗲𝘃𝗮 𝗬𝗼𝗿𝗸. Aún no se había asentado del todo, pero desde que había aceptado el trabajo y había encontrado un grupo de amigas, sentía que la vida le estaba sonriendo de nuevo. El trabajo no le pedía demasiado,»