.@edelamadrid, qué bueno que ya te hartaste. El problema es que tu indignación llegó 40 años tarde.
Durante el gobierno de tu padre, el dólar pasó de 150 a 2,281 pesos; la inflación llegó a 159% anual; el salario mínimo perdió alrededor de una tercera parte de su valor real y la economía no creció.
Además, comenzó el desmantelamiento del Estado: se desincorporaron 741 entidades paraestatales y se vendieron (regalaron) 148 empresas públicas; casi 90% terminó en manos de particulares nacionales y la mayoría de extranjeros. La inversión pública cayó cerca de 10% anual.
Pemex tampoco salió ileso: sus ingresos por exportaciones se desplomaron de 15,622 a 5,854 millones de dólares, perdió reservas y tuvo que renegociar su deuda en 1983, 1985 y 1987. Después, los gobiernos de los que tú también formaste parte continuaron el desastre y dejaron a Pemex con una deuda de 106 mil millones de dólares en 2018. Hoy se ha reducido a 85 mil millones.
Exigir honestidad y buena administración es correcto. Lo que resulta inadmisible es hablar como un ciudadano ajeno al poder cuando eres heredero y beneficiario directo del modelo que empobreció al país.