Parce, alguien que me arranque el corazón, me quite la empatía, la nobleza, mi instinto de salvadora, porque eso no me ha servido de nada y si me ha destruido completamente.
Envidio a Pinocho por tener un Pepegrillo con el cual siempre podía contar, siempre le daba los mejores consejos y jamás lo juzgaba y mucho menos lo abandonaba.