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@Varorevilla Me imagino que será temporal, pero veo que el capex en 2026 seguirá plano o subiendo🥵 Eso si la acción esta en soporte importantes y bastante sobrevendida así que es momento de pillar sitio.
Cuñado en la cena de Nochebuena: “oye, tú juegas a eso de la bolsa, no? Eso no es muy peligroso?”
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«Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo» - Ludwig Wittgenstein
Cada vez más personas reconocen que no leen.
María Pombo, influencer con millones de seguidores, se hizo viral hace unas semanas porque afirmaba que no leía libros, ni le parecía importante.
En muchos círculos, leer ha dejado de ser visto como algo deseable.
Pero lo que parece una simple opinión personal, encierra algo más profundo: la consolidación de una nueva forma de desigualdad.
Los datos muestran una caída sostenida de la lectura profunda y la compresión lectora, especialmente entre las clases más humildes.
Pero pensar que leer es ahora algo opcional es una creencia de lujo.
Las creencias de lujo son ideas que solo puedes sostener si tienes suficiente estatus o recursos para que sus consecuencias no te afecten.
Por ejemplo: decir que no hace falta leer… cuando tu entorno está lleno de cultura, oportunidades y recursos que suplen esa carencia.
Pero si no tienes acceso a ese entorno privilegiado, renunciar a la lectura no es una decisión neutral. Es empobrecedora.
Porque la lectura es poderosa.
Leer libros largos reorganiza la mente. Mejora el vocabulario, la atención sostenida, el razonamiento lógico.
Si vienes de una buena familia, probablemente saldrás adelante incluso sin estas capacidades.
Pero si no tienes recursos ni contactos, la lectura es una herramienta cognitiva de la que no puedes prescindir.
Por desgracia, los libros compiten con las pantallas.
TikTok, reels, shorts… todos ellos fragmentan nuestra atención y minan la concentración.
Pero a cambio nos generan placer inmediato.
Por el contrario, leer textos complejos requiere esfuerzo.
Y ese esfuerzo se vuelve más difícil en un mundo que ofrece recompensas instantáneas todo el tiempo.
A pesar del nuevo entorno digital, los libros siguen siendo igual de importantes que antes.
Y las élites lo saben: crean escuelas sin teléfonos, contratan niñeras con cláusulas “sin pantallas”, practican la desconexión digital.
Mientras tanto, en los sectores populares, el consumo de pantallas crece sin freno.
El resultado es un aumento de la desigualdad, no solo de ingresos, sino de capacidad de pensamiento.
En resumen, dejar de leer no es trivial. Es peligroso.
A nivel personal, leer es fundamental para aprender y prosperar.
A nivel social, los segmentos con menos capacidad de entender y de argumentar son más fáciles de manipular.
Por tu bien y el de la sociedad, no dejes de leer.