—Ya tenéis algo en común...
Utilizó el sarcasmo antes de estrechar su mano con la masculina para sellar el trato.
— ¿Has hecho negocios con Jonh B? Bueno conmigo tienes buenas ganancias ¿Debo volver a tu barco?
Que los delfines son unos psicópatas.
( Responde de manera bastante breve, observando los momentos posteriores la mano femenina, misma a la cual ya le estaría dejando un suave apretón para cerrar aquel trato. )
Hecho. Al menos contigo saco más ganancia que con John B.
‹ la hacía muchísima ilusión, y por supuesto que estaba preocupada por ella , la conocía bien.
—Las cosas han cambiado mucho.
Suspiró mirando la cuchara vacía antes de hundirla de nuevo en el helado.
—Es normal que te sientas así, Sarah al final hemos pasado por muchas cosas y nunca hemos estado “ tranquilos ” como ahora... pero para ti lo primordial es que estés tranquila porque vas a tener un bebé.
Aún la costaba ver a Sarah embarazada pero ser la tía Kie ›
—Tomó su cuchara y finalmente le dio una cucharada al helado; el sabor del chocolate fue un festín a su paladar—.
No, no sé si me preocupa algo en particular. Creo que más bien… me cuesta apagar un poco la cabeza.
—En el último tiempo habían pasado tantas cosas. Y si bien, »
—¿Qué diferencia hay entre ballenas y delfines? Voy a salvar a ambos... pero no, en este caso es solo ballenas.
Asiente con la cabeza alzando su mano al frente para cerrar el trato.
—Ochenta - Cuarenta para ti de beneficio.
‹ que los sabores del chocolate, la vainilla y los trozos de fresas embriagasen su paladar satisfactoriamente.
—Dios, si... echo de menos pasar tiempo contigo, pero eso no significa que no podamos hacerlo a partir de ya, ahora que todo está en calma.
La cuchara se hundió fácilmente en el helado poniendo la tarrina entre medias para que las dos pudieran disfrutar de es manjar sentadas en la arena.
—¿Te preocupa algo en particular para no dormir tus horas?
Cuestionó antes de meterse la cuchara en la boca y dejar ›
—Dejó escapar una sonrisa cansada, apoyando la espalda contra el asiento mientras esperaba a tomar un poco del helado—.
Empezaría porque me vendrían bien unas cuantas horas de sueño —bromeó, mirando a su amiga con complicidad y sonriendo con dulzura—. Echaba de menos tener »