@Dulcesaladito1 😭😭😭hace un mes perdí a un amigo de cuatro patas que me acompañó durante 16 años. Incluso me quedo en el reparto con mí ex. Duele un montón. Solo recordar los buenos momentos compartidos. Te acompaño en tu dolor dulce...
@abrilcba_ Estás segura vos? No creo que haya prensa más virulenta contra alguien en la historia, como contra Javier milei. A Macri lo limaron los propios. Los zurditos infiltrados, léase pato, Vidal, Larreta, monzó, guga, Lilita, etc. Y se puede seguir por horas nombrandolos...
¡Viva la libertad de prensa!
Un domingo gris es excelente para leer diarios de todos los colores. Los insultos ya parecen parte del paisaje cotidiano. Alejandro Borensztein, como es habitual, trata al Presidente de la Nación de “boludo” y a Kicillof de “chorro”. Raimundo Roberts lo ridiculiza todo lo que puede usando el humor de la manera más insidiosa posible.
A mí no me gustan los insultos ni de unos, ni de otros y menos del presidente. Pero conviene distinguir las cosas: una respuesta verbal dura, incluso agraviante, no es censura ni persecución penal.
Lo relevante es que todos sabemos que Borensztein o Roberts pueden escribir lo que quieran y no van a ir presos, ni van a ser clausurados, ni van a recibir sanciones estatales.
Eso contrasta con otros momentos de nuestra democracia. Perón clausuró la Prensa, que era el principal diario argentino y jamás logró recuperar su posición. Pero también los radicales fueron duros con la prensa: durante el gobierno de Raúl Alfonsín, doce personas fueron detenidas por el Decreto 2049/85. Entre ellas:
Rosendo Fraga, periodista y analista político.
Daniel Horacio Rodríguez, periodista de La Prensa.
Jorge Antonio Vago, director de Prensa Confidencial.
Ernesto Raúl Luciano Rivanera Carlés.
Enrique Gilardi Novaro.
Alberto Hernán Camps.
Durante el kirchnerismo, un millón de personas salimos a la calle el 8N para evitar que Cristina y Moreno tomaran el grupo Clarín, ya tenían fecha: el 7D.
Por eso, antes de hablar livianamente de “autoritarismo”, conviene mirar la historia completa.
Hoy se insulta al Presidente en los principales diarios del país. Y no pasa nada.
Eso, precisamente, es libertad de prensa.