Curioso que ahora exija cuentas a una premio Nobel, pero nunca se le escuchó la misma indignación por el dinero de PDVSA, los CLAP, Odebrecht o el oro que desapareció. La memoria selectiva también es una forma de complicidad.
Ay ay ay Mary Pili… se te ve el plumero UNA VEZ MÁS.
Estimado @SecRubio usted gobierna a Venezuela desde la distancia..
¿Por que hay presos políticos todavía en las carceles de Venezuela? Tiene el poder de soltarlos.. hagalo! En la agenda del 1 de agosto.. no hay mención de ellos.
@usembassyve@SenRickScott
Hola @Maripilihernand mira cuánto dinero se han llevado los cubanos a cambio de paleros que les dieron un curso de primeros auxilios y los mandaron como medicos a Venezuela
𝐄𝐥 𝐠𝐞𝐧𝐞𝐫𝐚𝐥 𝐪𝐮𝐞 𝐚𝐝𝐦𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐫ó 𝐥𝐚 𝐜𝐚𝐫𝐧𝐞 𝐲 𝐚𝐡𝐨𝐫𝐚 𝐚𝐝𝐦𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐫𝐚 𝐞𝐥 𝐬𝐢𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐨 𝐭𝐫𝐚𝐬 𝐞𝐥 𝐭𝐞𝐫𝐫𝐞𝐦𝐨𝐭𝐨
Luis Alejandro Jiménez Villarruel pasó de dirigir un rubro alimentario dentro de una estructura militarizada, opaca y fracasada, a presidir la institución encargada de estudiar el riesgo sísmico. En el chavismo, el fracaso no arruina una carrera: la impulsa.
Por Elizabeth Sánchez Vegas
En cualquier Estado serio, el desempeño de un funcionario determina si merece asumir responsabilidades mayores. En Venezuela ocurre exactamente lo contrario: cuanto más opaca, inexplicable o inútil ha sido una gestión, más alto parece llegar quien la encabezó.
Luis Alejandro Jiménez Villarruel es una prueba bastante acabada de ese sistema de ascensos por obediencia. General de división del Ejército y figura recurrente dentro del aparato chavista, fue designado en septiembre de 2025 presidente de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), pese a que su trayectoria pública no muestra especialización conocida en sismología, geofísica, ingeniería sísmica ni en dirección científica.
Lo que sí muestra su currículum es una larga familiaridad con el poder, con los presupuestos militares y con las estructuras sometidas al control político. No llegó a Funvisis desde un observatorio, una universidad o un centro de investigación, sino desde la misma cantera burocrático-militar que el régimen utiliza para ocupar puertos, ministerios, empresas, programas sociales y cualquier institución cuya conducción debería depender del conocimiento y no de la lealtad.
Antes de ponerlo a vigilar fallas geológicas, el chavismo lo había puesto a controlar el rubro bovino.
En agosto de 2016, Jiménez Villarruel fue designado jefe del sector bovino del Comando para el Abastecimiento Soberano, el dispositivo mediante el cual Nicolás Maduro entregó a militares de alto rango el control de alimentos y productos esenciales. La llamada Gran Misión Abastecimiento Soberano fue presentada como una operación para derrotar la escasez, pero terminó convertida en una radiografía perfecta de la manera chavista de gobernar: competencias confusas, presupuestos difíciles de rastrear, ausencia de controles civiles, concentración de poder y una cadena de mando en la que sobraban generales mientras faltaban alimentos.
Transparencia Venezuela advirtió desde la creación de aquella estructura que podía vulnerar los principios de transparencia y equidad en el manejo de los recursos públicos. Era una maquinaria gigantesca, militarizada y sin ventanas, donde abundaban los uniformes, pero escaseaban las cuentas.
Una investigación de Associated Press documentó, además, redes de sobornos, sobreprecios, contrabando y mercados ilegales alrededor del control militar de los alimentos. Esa investigación no acusó personalmente a Jiménez Villarruel, y tampoco hace falta inventarle un expediente para establecer la gravedad de su responsabilidad política: él aceptó dirigir uno de los rubros esenciales de aquella estructura mientras Venezuela padecía hambre y la carne desaparecía de la mesa de millones de familias.
La responsabilidad pública no consiste únicamente en meter la mano en una caja. También consiste en aceptar autoridad, manejar recursos, dirigir una estructura y luego ser incapaz de mostrar resultados verificables, inventarios auditados, contratos transparentes o explicaciones convincentes.
¿Qué produjo exactamente su gestión al frente del rubro bovino? ¿Cuánto ganado fue adquirido, sacrificado y distribuido? ¿Qué empresas participaron? ¿Qué contratos fueron adjudicados? ¿Dónde están las auditorías, los balances y las metas cumplidas? Nadie lo sabe. Y ese vacío de información no es un descuido: es el diseño mismo de la estructura que él aceptó dirigir.
En una democracia, semejante vacío habría bastado para impedir que ese funcionario volviera a administrar un área crítica; en el chavismo, por el contrario, parece haber funcionado como una credencial para el ascenso.
Años después, Jiménez Villarruel reapareció al frente de Funvisis. Ya no se trataba de carne, mataderos, precios o centros de distribución, sino de fallas activas, estaciones sismológicas, acelerógrafos, mapas de amenaza, redes de monitoreo y millones de venezolanos viviendo sobre un territorio vulnerable.
El régimen volvió a hacer lo mismo: tomó una institución científica y colocó en su cúspide a un hombre cuya principal credencial pública no era una trayectoria especializada, sino su pertenencia prolongada al aparato de poder.
Entonces llegó el terremoto, y detrás de los edificios derrumbados quedó expuesta otra ruina: la institucional.
Después de los sismos del 24 de junio, el geólogo Franck Audemard informó que un equipo instalado en 2013 en La Chicharronera para registrar el movimiento de la falla de Boconó ya no se encontraba en su lugar. El dispositivo almacenaba información vital para estudiar lo ocurrido en el centro-occidente venezolano, pero hasta ahora no se ha explicado cuándo dejó de funcionar, en qué momento desapareció, quién debía custodiarlo ni cuándo fue inspeccionado por última vez.
Esa incertidumbre no reduce la responsabilidad de Funvisis, sino que la agrava, porque un país mínimamente organizado no espera a que la tierra se abra para descubrir que faltan los instrumentos con los cuales debía estudiarla.
Funvisis no estaba obligada a adivinar el terremoto, porque ninguna institución científica puede predecir con exactitud cuándo ocurrirá un sismo; sí estaba obligada a mantener operativa su red, supervisar sus equipos, producir información confiable, advertir sobre las vulnerabilidades existentes y explicar con absoluta claridad el estado real del sistema nacional de monitoreo.
Eso es precisamente lo que Jiménez Villarruel no ha demostrado saber hacer.
Después del doble terremoto no apareció y hasta ahora sigue sin aparecer como la autoridad técnica y pública que debería encabezar la explicación nacional. No ha ofrecido una exposición detallada sobre la falla involucrada, no ha explicado el estado de la red sismológica, no ha presentado un inventario de los equipos operativos, no ha aclarado la desaparición del sensor ni ha respondido por las debilidades acumuladas dentro de la institución que preside.
Mientras geólogos, universidades, sociedades científicas y especialistas particulares trataban de responder las preguntas de una población aterrada, el presidente de Funvisis permanecía en silencio, como si ignorara qué debía decir, qué debía preguntar, qué debía auditar o, sencillamente, cuál era la verdadera función del organismo colocado bajo su mando.
Su ausencia ya no puede presentarse como discreción institucional. Cuando el presidente de Funvisis desaparece durante la mayor emergencia sísmica reciente y no es capaz de ofrecer una explicación técnica propia, la conclusión inevitable es que no ha demostrado tener dominio del área que administra.
No sabe, o al menos no ha sido capaz de demostrar que sabe, qué ocurrió con la red, qué información faltó, qué equipos fallaron, qué debía haberse revisado antes de la tragedia y qué debe corregirse ahora. En cualquier caso, el resultado es el mismo: Venezuela tiene al frente de Funvisis a un general que, cuando el país más necesitaba conocimiento, liderazgo y respuestas, solo produjo silencio.
Ese silencio no derriba edificios, pero después de que los edificios caen, revela con una crudeza insoportable quién entiende el cargo como un deber y quién lo ocupa como otro privilegio concedido por el poder.
Los terremotos son fenómenos naturales; la vulnerabilidad, la negligencia y la destrucción institucional son decisiones políticas.
Jiménez Villarruel no es únicamente un nombramiento equivocado, sino el producto perfectamente acabado de un régimen que convirtió las instituciones especializadas en estacionamientos para militares leales, premiando la obediencia, protegiendo la incompetencia y reciclando a quienes nunca rindieron cuentas por sus gestiones anteriores.
Lo pusieron a dirigir un área esencial del abastecimiento mientras el país pasaba hambre, y jamás presentó una explicación pública capaz de demostrar qué hizo, qué resolvió o qué recursos administró. Luego lo pusieron a presidir Funvisis y, después de la mayor tragedia sísmica reciente, Venezuela continúa esperando auditorías, inventarios, explicaciones y respuestas.
Ese es el verdadero escándalo: que alguien pueda atravesar una gestión opaca, abandonar una responsabilidad sin rendir cuentas y reaparecer años después al frente de una institución de la cual dependen la información científica y la seguridad de millones de personas.
El terremoto movió el suelo durante unos segundos, pero el currículum de Jiménez Villarruel revela una falla mucho más antigua y profunda: la del Estado chavista, donde los responsables no responden, los incompetentes no son removidos y los fracasos, lejos de castigarse, se convierten en escalones.
En una República, lo ocurrido exigiría su comparecencia inmediata, una investigación independiente sobre el sensor desaparecido y una auditoría completa de la red sismológica nacional. En este régimen, probablemente baste con otro uniforme, otra fotografía y otro cargo.
Pero eso se acabó. Ya se van. Y cuando se vayan, tendrán que responder por lo que hicieron. No habrá cargo, uniforme ni silencio que los salve.
No es cierto que solo se cayeron “4 bloques de viviendas públicas”. En OPP25 fueron 2 torres. En OPP33 una. En la 26 y 27 fueron 6 torres. En Luisa Cáceres fueron 2. Además del urbanismo Hugo Chávez completo.
(OPP no es un edificio sino un complejo).
Monedero y su afán de mentir
ÚLTIMA HORA | Hoja de ruta para Venezuela incluye cambios en todas las salas del TSJ, afirma Dinorah Figuera.
"Exigimos estar incidiendo en todas las ramas del poder del Tribunal Supremo de Justicia, y eso también es vital" https://t.co/c1Z5BLKvVC
Juan Carlos Carreño: Lo he perdido todo pero me quedo en Venezuela.
"Aquí este gobierno de mierda no ha prestado ayuda a nadie, lo único que ha traído es desgracias y miseria para nuestro pueblo "
¿Y si pedimos que devuelvan lo robado primero?
Y si se lo pedimos a los socios de Derwick
A los contratistas de Tocoma
A Odebrecht
A los contratistas de PDVSA
Al mismo Rafael Ramirez
¿No? ¿a ellos no?...
porque sería lógico pedir el dinero robado...
¡La verdad es inocultable! El video que intentaron eliminar tras la denuncia de los bomberos de Caracas sobre la falta de equipos. Fueron amenazados y presionados para grabar un video desmientiendo. Ellos se negaron. La denuncia desató un revuelo interno sobre el destino de los recursos y rendición de cuentas.
Los bomberos necesitan materiales para búsqueda y localización de victimas en operaciones BREC (Búsqueda y Rescate en Espacios Confinados). Los equipos INDISPENSABLES son: SearchCam, Con-Space, Barrendoras y Rotomartillos:
SearchCam: Cámara telescópica de búsqueda visual especial para introducirse por grietas, huecos y espacios confinados.
Con-Space (o equipos sísmicos): Sistemas de comunicación en espacios confinados y dispositivos de escucha.
Barrendora: Taladro especial de perforación para hacer orificios de acceso rápido.
“Un pico y una pala no es material especializado para el trabajo técnico”.
Fecha de grabación: 26 Jun 2026, Residencias Miramar, estado Vargas.
Vía @SeirContreras
#Venezuela #TerremotoVE
El sistema de justicia de Estados Unidos vuelve a juzgar la tortura en Venezuela. Demuestra una práctica sistemática, con órdenes superiores, pero aún así hay agentes del chavismo y sus cómplices pidiéndole a Estados Unidos que le quite las sanciones a los torturadores.
Fueron tantos años haciendo lo que les daba la gana y burlándose de todo el mundo, que Jorge Rodríguez aún no asimila que está tutelado y es un vasallo del imperio. ¿O si lo sabe y pretende aparentar otra cosa? 🤔.
Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. 🤭👇
La denuncia de los bomberos de Caracas sobre la falta de equipos. Fueron amenazados y presionados para grabar un video desmintiendo. Ellos se negaron.
PERO SU HAY DINERO PARA CONCIERTOS, LA CAMPAÑA ELECTORAL DEL GALLO PATARUCO Y ERICA FARIA. En 1967 sin estaban equipados
¿POR QUÉ DIPUTADOS DE LA ILEGÍTIMA AN 2025 TENÍAN 200 APARTAMENTOS EN FUERTE TIUNA?
Jorge Rodríguez, quien preside la ilegítima AN de 2025, agradeció a los diputados que donaron sus apartamentos en Fuerte Tiuna para que la inelecta Delcy Rodríguez pudiera entregar las primeras 200 viviendas a los damnificados por el doblete sísmico que sacudió al país el pasado 24 de junio; pero esta "desinteresada acción" de estos parlamentarios, dudosamente elegidos, genera más preguntas que respuestas ¿Por qué estos "legisladores" tenían esa cantidad de apartamentos en Fuerte Tiuna? ¿Acaso esas misiones no estaban destinadas para gente de pocos recursos o que no tuvieran vivienda? Parece que vuelven a confesar, sin percatarse, uno de sus crímenes ante las cámaras.
VIDEO: @VTVcanal8
Disfruta el mejor análisis noticioso ingresando y suscribiéndote a nuestro canal de YouTube https://t.co/Y3GzIVUTZo
#TodosConVzla 🇻🇪 | “Ojalá que pueda escucharme el mundo: en La Guaira nos dejaron solos”.
Maribel Merol, vecina del barrio San Antonio y coordinadora de Vente Naiguatá, alza la voz desde el terreno tras la tragedia. Su mensaje es devastador pero urgente:
“Aquí hubo vidas que se pudieron salvar y no se salvaron porque estábamos solos... No dejen a Vargas solo."