#EcuadorBajoAtaque solo ver como mi ñaño de 8 años tiembla al ver como todos nos asustamos es lo peor lo peor del mundo !! Por más que queremos guardar la calma, loco donde putas estamos ??!
Vale @Uber_Support muchas gracias por solucionar el problema, no habéis tardado más de una semana, he vuelto a depositar mi confianza en vosotros 🫶🏼☺️ un besazo
Una de las obras maestras del pintor realista Jean-François Millet, que pasó a la historia por haber sabido retratar como nadie la dura vida de los trabajadores del campo.
Sin más, el cuadro fue presentado en el Salón de París en 1857, donde la mayor parte de la concurrencia lo acogió con antipatía y aversión. ¿Pero, qué era lo que transmitía esta escena que no conseguía que el selecto público francés conectara con ella?
La escena representa la difícil realidad de la sociedad rural de la época donde los pobres sólo disponían del grano sobrante y para hacerse con él, debían llevar a cabo una labor agotadora y afanosa.
Pues bien, Millet había nacido en el seno de una familia humilde y campesina, por ello conocía muy bien el trabajo del campo. Su interés por reflejar la ardua labor del campesino lo motivó a pintar este tipo de escenas tratando de reflejar con fidelidad la realidad de la vida del trabajador humilde.
Las espigadoras, eran aquellas mujeres pobres que una vez realizada la cosecha, estaban autorizadas por el capataz para recoger las sobras de la recolecta diaria. Contaban con pocas horas antes de que se pusiera el sol para recoger las espigas de trigo olvidadas, un trabajo duro y rudimentario para el cual sólo contaban con sus propias manos.
Las tres protagonistas de este cuadro se están deslomando, literalmente, para recoger las espigas que han quedado olvidadas en el suelo tras la cosecha. Con el poco grano que recojan, alimentarán a sus familias. Los dueños de los campos les daban permiso para recoger estos restos entre el atardecer y la caída de la noche, una vez que había acabado el trabajo de los cosechadores. Las pocas espigas que llevan en sus delantales contrastan con la abundante cosecha que se ve al fondo (gavillas, almiares y un carro repleto de trigo). Un capataz a caballo supervisa el trabajo de los hombres.
En las pinturas de Millet predominan los tonos ocres y marrones de la tierra y del campo, sobre los que destacan con fuerza los colores más vivos (pero nunca estridentes) de las prendas de vestir de los campesinos. Le encantaba pintar escenas iluminadas por la luz dorada del amanecer o el atardecer (como en este caso) y dejaba los contornos de las figuras ligeramente difuminados, como si los viésemos a través de una neblina. No hay detalles anecdóticos, ni pizca de conmiseración en sus obras.
Los campesinos de Millet tienen una dignidad equiparable a la de cualquier noble o héroe de las pinturas tradicionales. Según el pintor, la vida en el campo acercaba al hombre a sus orígenes, a diferencia del trabajo industrializado y alienante de las ciudades. Evidentemente, esta concepción socialista del arte era vista con malos ojos por la burguesía adinerada de París, que consideraban las obras de Millet “peligrosas”.
Detalles de la obra:
Las espigadoras
Año: 1857
Autor: Jean-François Millet
Técnica: pintura al óleo sobre lienzo
Estilo: realismo
Tamaño: 83.5cm × 110cm
Localización: Museo de Orsay, París, Francia