Los chistes malos de papá tienen un propósito real, según la ciencia:
Este artículo de The Washington Post explica que esos chistes típicos de los padres -los que provocan vergüenza ajena por lo malos que son- cumplen una función importante en la crianza. Actúan como una forma sencilla y cotidiana de conectar emocionalmente con los hijos, similar a cuando se juega al “cucú-tras” con los bebés: generan risa compartida, relajan el ambiente y fortalecen el vínculo entre padre e hijo.
El psicólogo Paul Silvia, de la Universidad de Carolina del Norte, analizó más de 32.000 chistes de este tipo publicados en internet. Descubrió que los más efectivos suelen basarse en juegos de palabras, en tomar expresiones al pie de la letra o en romper las expectativas de forma graciosa. Los chistes en formato de pregunta-respuesta y los que hablan de la familia, los abuelos o los animales suelen ser los que mejor funcionan.
Según los expertos, este tipo de humor actúa como un “pegamento social divertido”: reduce el estrés, ayuda a regular las emociones y permite a los padres intervenir en momentos tensos de manera ligera y positiva.
Aunque los hijos se quejen de lo malos y vergonzosos que son, estos chistes crean recuerdos agradables, enseñan a los niños a aceptar el humor aunque no sea perfecto y refuerzan la relación padre-hijo de una forma natural y cotidiana.
@fabipa90 Le hice una joda a un compañero del laburo como que el newsletter salía con el asunto "Fulano se la come". Me olvidé de cambiarlo para el envío a la base posta.
@renapiermarini Y si te lo devuelve, no compra y después resulta que le cambiaron/rompieron/falta algo quién te lo reconoce a vos? No es solo el riesgo del viaje, qué sabés quién es el del taller.
@dcp_richar Me agarró con sol de frente y todo seco. Tuve que parar un par de veces hasta que bajara la tierra porque terminaba en el fondo. Con barro debe ser más divertido.