No diré donde estoy trabajando ahora pero no veo ni un solo español y trabajo en un centro de salud público y la gente que viene no sabe ni decir hola en español.
Y cuando salí pa irme a mi casa parecía que estaba en una verbena de guiris y tenía que ir sorteándolos pa ir a buscar mi coche.
Ósea basta ya. Lo que se necesita es una puta regulación como hacen en otros países porque sino en islas como las Baleares o en mi caso en Canarias nos estamos asfixiando. Ya no podemos más.
Yo odiaba el six seven, hasta que un día se me dio por decirlo, desde ese día comencé a ver la vida distinta, con un poco más de luz. Ahí me di cuenta que el six seven era para mi, desde ese día no lo suelto, gracias a Dios y al mundo por poner al six seven en mi vida.