Estoy llorando con el surrealismo que gira en torno al Real Madrid, "Mariotaxi" estaba haciendo Stream y se ha cruzado con Mbappé y Ester Expósito jjkkkkskskskskkks
Fin de semana fuera. 4 personas.
Tú pones el coche. Conduces 600 km.
Te comes el atasco de vuelta.
Llegas a casa reventado y pasas el Bizum al grupo:
80€ de gasolina + 40€ de peajes.
A 30€ por cabeza.
Dos pagan al instante.
Pero siempre hay uno.
El mismo de siempre.
Te llega un Bizum de 20€.
Audio por el grupo:
—Oye, yo el peaje no lo pago. Nadie me avisó. Yo habría ido por otra carretera.
Nadie dijo nada en todo el viaje.
Ni una queja.
Ni una sugerencia.
Ni un “vamos por otra ruta”.
Te acabas de chupar 6 horas de volante
y el notas está negociando… 10€.
Respiras.
—Perfecto. La próxima conduces tú, eliges ruta y decides si quieres ahorrar 10€ a cambio de 2 horas más de viaje.
Se ríe.
—Madre mía, cómo te pones por 10€…
Ahí está la trampa.
Siempre minimizan su miseria intentando que tú parezcas el tacaño.
Otro del coche salta:
—Yo ya he pagado. Es lo mínimo.
Otro más:
—Literal, nos has llevado todo el finde…
Se le acaba el teatro.
Paga.
Pero con esa cara de quien siente que le han robado.
Reflexión:
El problema no es el dinero.
Es la mentalidad de gorrón profesional.
Ese que disfruta de todo…
pero siempre encuentra un motivo para pagar menos.
No protesta antes.
No propone alternativas.
No conduce.
Pero cuando toca pagar,
se convierte en auditor de la ONU.
Y ojo con esto:
La gente así no cambia.
Solo ajusta su comportamiento
según cuánto le permites rascar.
El día que le paras los pies,
no pierdes un amigo.
Pierdes un parásito con confianza.
En mi última sesión con mi terapeuta dije:
“Siento que se me está acabando el tiempo para construir la vida que quiero”.
Ni siquiera me preguntó por qué. Solo me miró con calma y dijo:
No se puede regalar cientos de millones de euros a países tercermundistas para infraestructuras, cuando las de tu propio país son todavía más tercermundistas.
Estamos gobernados por corruptos, ineptos e hijos de puta.
El Real Madrid acababa de clasificarse a cuartos de la Champions, pero dio una imagen lamentable.
El Bernabéu pitaba con fuerza.
Cristiano Ronaldo, que marcó dos goles ese día, se quedó en el centro del campo a comerse la pitada.
Esto era Real Madrid.