Nadie habla de lo terapéutico que puede ser limpiar tu casa hasta sudar, tomarte una ducha, secarte con una toalla limpia y acostarte en una sábana limpia. La limpieza es vida.
Confirmen?
Cuando te das cuenta de que todo está carísimo y, aun así, Dios no ha permitido que te falte el alimento, un techo donde vivir ni que tus manos queden vacías.