Padre eterno, vengo cansado de fallarme. He prometido tantas veces que ya no me creo a mí mismo, y ese es el peso que hoy pongo en tus manos. Tú conoces cada decisión que tomé y que después negocié hasta dejarla en nada. Restaura en mí la confianza que se me ha ido erosionando promesa rota tras promesa rota. Quiero volver a ser alguien que cumple su palabra, empezando por la palabra que me doy a mí mismo. Sáname de la costumbre de abandonarme cuando más necesito sostenerme. Que mi sí sea sí, también conmigo.
Inquebrantable soy en tu nombre.
Amén.
#danielhabif
A veces no es fe bonita, es fe terca.
Como Jacob: herido, cansado, pero aferrado.
"No te dejaré hasta que me bendigas" (Gn 32:26)
No siempre ganas con fuerza.
A veces ganas solo porque no soltaste a Dios.
Aún en medio de todo lo que podemos hacer mal, cada mañana Dios nos renueva su misericordia.
Eso no es suerte, es fidelidad.
Lamentaciones 3:22-23 (RVR1960)
Filipenses 4:13 (NVI) No significa que harás todo lo que quieres. S
ignifica que resistirás todo lo que venga, porque tu fuerza no es tuya, es de Cristo.
> “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”
A veces Dios habla tan suave, que solo la comunión constante permite oírle.
Su Palabra es ese silbido apacible que da vida, corrige y consuela.
No dejes de buscarle ahí.
—1 Reyes 19:12–13 (RVR1960)
Predicar sin vivir es mentir con el tono correcto.
Solo cuando el evangelio nos atraviesa podemos llamarnos verdaderos portadores.
Lo demás es solo hablar.