En la concentración de Ecuador en Columbus se redobla esfuerzo para evitar el ingreso de ‘espías’ que traten de filtrar información a los rivales; todo esto tras la queja de varias selecciones de presencia de drones y emisarios disfrazados de empleados que toman apunte de las prácticas.
Si César Farías no renuncia, es la directiva quien debe sacarlo del club y junto a él, irse o al menos llamar inmediatamente una asamblea. El club, como nunca antes, manchado de política y polémicas terribles, sin descartar la poca, por no decir, inexistente, planificación deportiva. La palabra gestión no ha existido y lo que abunda es la palabra demanda, sinónimo de más deudas. Es una desfachatez creer que se puede sacar a flote un bote que hundieron a punta de decisiones coléricas. El presente es pura improvisación y el futuro a este paso es terrorífico.
Hoy no importa que se hayan cagado con el Cuenca, con Guayaquil City, con Libertad, con Católica, con Macará, con Orense, con Boca o con Cruzeiro…
Hoy tenemos una gran oportunidad de reinvindicarse. Vamos equipo carajo!!!