cuatro meses afuera del restaurante, viendo sus remodelaciones de lejos y tratando todos los días de olvidar cuánto me gustaba la comida y que se quede como un recuerdo de un gran chef pero solo no sabía presentar el platillo ni darle el tiempo entre tantos pedidos
prefiero quedarme con el recuerdo de febrero llorando porque no queríamos terminar sabiendo que había mucha conexión para mí así termino todo con mucho amor y cariño.