Qué bonita la palabra “juntos”. Suena a sueño alcanzado y a trabajo de todos los días. Suena a años, a paciencia. A días de mucho frío o de un calor insufrible. A café, a sonrisas, a llanto y a alegría. Suena a complicidad, a miradas furtivas. A silencios pactados y a besos…
Lloré durante dos horas, me di una buena ducha y me fui a dormir. No hay necesidad de escándalo cuando se trata de dolor. A veces solo hay que sentirlo.