Me da pánico la fragilidad de los lazos humanos. Un malentendido, un orgullo herido, un mensaje sin responder. Y algo que tomó años construir se desmorona en un segundo.
Me he dado cuenta de que casi nunca vuelvo a cruzarme con las personas que decidí sacar de mi vida. Y, de alguna manera, eso me hace sentir que el universo también estaba de acuerdo con esa decisión.