Qué atrevidos estos argentinos. Un país periférico le quiere disputar la construcción de sentido a las potencias imperiales. Que atrevidos con su cabeza siempre en alto. Con su economía siempre destrozada instalan su música y su cine. Con lo mal que hablan español hicieron de su literatura un género universal. Que atrevidos. Pobres y sin academias dominan el mejor y más lucrativo deporte del mundo. Que atrevidos. Con su educación pública, libre y gratuita. Hasta dejan estudiar a los inmigrantes. Y atenderse en sus hospitales. Que atrevidos. Terrible dictadura y ahora son vanguardia de derechos humanos. Tienen a Milei pero no pudo con la política de género. Que atrevidos. Pelean mano a mano con el país imperial en lugar de refugiarse en la cálida sumisión como hacen los mexicanos, que más de 500 años después siguen pidiendo por favor, déjenos entrar, déjenos ser ustedes.
Que atrevidos estos argentinos. Se siguen negando a bajar la cabeza. Cabeza fueron de la iglesia católica en el mundo. Pero también tuvieron a uno que jugaba al fútbol y el mundo lo veneró como a un díos en la tierra. Y otro que liberó a una isla pero revolucionó al mundo. Y otro más que cruzó una cordillera enfermo y en camilla para liberar un continente. Que atrevidos. Estos días, en el partido más importante del torneo más importante mostraron un bandera anti imperial en el corazón del imperio.
Y un himno que dice que juran con gloria a morir.
Serán atrevidos estos argentinos.
Unplanned quick emergency clothing change at the crush’s place. Trying to act nonchalant. Hope he doesn’t notice anything. 😔 (yes, more spideypool bc I miss them…)
Nos duro poquito pero ahi va la mejor version de miku que podia existir, con la celeste y blanca 🇦🇷
Me la cuidan del otro lado del charco
#miku#Argentina
Da un poco de miedo ver qué tan rápido se puede deshumanizar a todo un país. Y lo peor es cómo construyen el relato siempre de la misma manera: el europeo puede cargar, provocar, hacer chicanas y vivir el fútbol con intensidad, pero cuando lo hace un latinoamericano, de golpe se convierte en un salvaje, un soberbio, un sucio o un incivilizado y no es casualidad, es el mismo estereotipo de siempre, solo que reciclado para las redes sociales.
En cuestión de días pasamos de discutir de fútbol a ver miles de personas justificando insultos xenófobos e, incluso, comentarios deseando que maten argentinos, como si eso fuera una reacción normal o graciosa. Si bien este tuit específicamente no pide lo anterior, es parte de los posteos que construyen la narrativa, y cómo no, viene de otro latinoamericano.
Porque eso es lo más decepcionante, ver a otros latinoamericanos subiéndose a esa ola creyendo que esta vez el blanco es Argentina. ¿En serio piensan que los que consumen o difunden ese discurso hacen una diferencia tan grande entre un argentino, un uruguayo, un mexicano o un colombiano? Hoy genera likes pegarle a Argentina. Mañana será otro. Es más, ni siquiera deben saber que existen tantos países de habla hispana. El mecanismo es exactamente el mismo.
Y sí, los argentinos podemos ser insoportables para festejar. Podemos ser soberbios, cargosos y romper los huevos. Pero una cosa es criticar una actitud y otra muy distinta es instalar una narrativa donde todo un pueblo merece ser tratado como inferior. Ahí deja de ser una cargada y pasa a ser xenofobia.
Lo irónico es que Argentina, con todos sus defectos, también es un país que históricamente recibió millones de inmigrantes y donde muchísima gente de otros países cuenta que fue recibida como una más. Eso no significa que no exista discriminación, pero demuestra que una sociedad es mucho más compleja que el personaje que hoy quieren vender en internet.
Lo preocupante no es solo una publicidad o un meme. Es la velocidad con la que una campaña logra convencer a miles de personas de que deshumanizar a un pueblo entero está bien. Porque cuando empezás a justificar el odio hacia millones de personas por su nacionalidad, el problema ya no es el fútbol. Y si hoy te parece gracioso porque el objetivo son los argentinos, no te sorprendas cuando mañana el blanco sea cualquier otro país latinoamericano