Cuando escucho “es que a ti te pasan las cosas porque te pasas de buena gente”, me da mucha tristeza. En qué momento ser una buena persona se nos convirtió en debilidad.
Las relaciones largas y sanas no son solo amor. Es una construcción diaria de cuidado, de charlas incómodas, de detalles hacia Ia otra personas, de tiempo de calidad, de apoyo incondicional, de desacuerdos y crecimiento. Nadie nos lo dice pero lo bonito cuesta y se construye.