Siempre fui de las que aguantan, de las que se quedan un poco más, de las que hacen espacio donde ya no lo hay y me fui quedando en lugares donde ya no me abrazaban, pero esta vez se me ha cansado el corazón y algo dentro de mí se ha quedado en silencio.
Cuando me veas callada, con la mirada perdida, distante o apagada, no me dejes sola. Sácame de ahí. Abrázame, porque no soy yo, es la ansiedad que me está ganando.