En EEUU, un racista contrató a unos trabajadores latinos para que le cercaran su patio con costosas vallas de madera... pero cuando terminaron el trabajo, llamó a ICE para que les deportaran y ahorrarse pagarles.
Sin embargo, no salió como el racista esperaba, los trabajadores eran legales, volvieron a su casa y le arrancaron valla por valla de madera en su cara, deshaciendo el trabajo. Puro karma.