Desear el bien nunca resta, siempre suma. Cada gesto de bondad, cada palabra sincera y cada buena intención siembran algo hermoso en el camino. La vida tiene una forma especial de devolver aquello que nace de un corazón generoso.
Que nunca te falten razones para hacer el bien, porque todo lo bueno que compartes, tarde o temprano, encuentra el camino de regreso hacia ti.
Todo va a estar bien, incluso eso que menos esperas. Las cosas se van a ordenar de formas que hoy no puedes ni imaginar. Lo que es para ti llegará en el momento justo y por la razón perfecta. Confía en tus procesos.
La paz que consigues cuando no ocultas, no mientes, no tienes malas intenciones, no envidias y no traicionas. Eso es felicidad: la conciencia tranquila.
Cuando actúas siempre desde el amor, nadie puede arrebatarte nada. Las veces que ayudaste, regalaste, cuidaste o hiciste algo desde el fondo de tu corazón. Todo eso se queda contigo, te conviertes en todo el amor que das y eso nadie lo cambia.
No necesitas demostrarle nada a nadie. Cada vida tiene su propio paso y su propio peso. Respira hondo, sigue en lo tuyo y descansa, sabiendo que Dios te acompaña.