La pandemia nos recordó lo frágiles que somos, hoy una mascarilla nos obliga a tapar nuestra sonrisa, pero no a sentirnos alegres y gracias al aislamiento aprendimos a conocer a quienes nos rodean y a reconocernos de adentro hacia fuera.
¡Bendita catarsis emocional!
Hoy finaliza una semana pero el mes continúa, hoy finaliza una semana santa pero la intimidad con Dios seguirá.
Hoy la tumba está vacía pero Jesus postra en la eternidad, hoy la cuarentena se mantiene; pero la convicción de la fe certifica su pronto derrota.
Y de repente el mundo cambió.
Todos con un miedo constante.
Ecuador paralizado, New York ahora duerme, Mickey Mouse se fue de vacaciones.
Europa descansa, el balón paró; los besos y abrazos ya no son cariño, ahora son contagios.
Un virus se corona como si fuese dueño del mundo.
Cuan minimalismo es tu esencia kamikaze de la vida; maestro del discernimiento, sapiente innovador; bendita tu iluminación ante la confusión inherente de la incertidumbre.
No llores porque terminó, agradece porque ocurrió; no llores porque se alejó, sonríe porque estuvo en el tiempo necesario, no llores porque no tienes lo que quieres, valora lo que ya tienes y empieza a educarte ya que el conocimiento es poder y aprender es tu super poder.