"Asaltaron la casa, mataron a mi marido y mis hijos, luego me agarraron, me cortaron por todo el cuerpo, me tiraron agua hirviendo y me quemaron. Luego me violaron 20 soldados, rebeldes del M23 de Ruanda".
Las mujeres del Congo no salen en las noticias.
lamentablemente me da fomo no ser parte de todo lo del indio porque yo crecí siendo la gorda pop y creo que sentiría lo que sienten ustedes si la queda no se ale sergi así que los acompaño con mi silencio
"Laburo la construcción y sé cómo se habla de las mujeres. Tenemos que dejar de quedarnos callados porque esos silencios les dan lugar a los violentos. Lo que está pasando es consecuencia de que no les paramos el carro antes a los violentos": la reflexión de un hombre.
Barrelier abusó y asesinó a Agostina de 14 hace una semana, a una chica de 20 la secuestró y casi abusó el año pasado, y hoy sale a la luz que hace 8/9 años este tipo con un grupo de hombre abusaron a una nena de 12 años y que se archivó la causa. El Poder Judicial es cómplice.
Me imagino que si Fernando Baez Sosa hubiese sido mujer su madre sería responsable por haberlo dejado ir a un boliche y por no haberle enseñado a callarse ante un grupo de rugbiers.
Independiente debe rescindir inmediatamente el contrato de este pibe. El futbol debe darle la espalda. La sociedad también. El tipo que faja una mina se tiene que comer una flor de condena en la justicia. Pero como este pais es mierda y eso no pasaba debe recibir CONDENA SOCIAL.
Cuando sos chabon y rechazas a una mina lo peor que puede pasar es que la loca haga una escena o quede resentida, en cambio las minas cada vez que tienen que rechazar a un chabón se juegan la vida en una ruleta rusa bajo la posibilidad de volverse la obsesión de un psicopata
que tengan una obsesión con imponerle a mujeres chuparle el pene a mujeres trans es parte muy fuerte y explícita de la cultura de violación, y no puedo creer que lo tengan tan normalizado.
Me parece medio tramposa la idea de que “el feminismo no supo interpelar a los varones”. En su momento más fuerte, el feminismo argentino estaba lleno de chicas de 16, 18, 20 años descubriendo una identidad política que les hablaba directo a la vida. Pedirles que, además de organizar su propio dolor, fueran responsables de traducírselo amablemente a los varones es bastante cómodo.