¿No estás podrido de ser tan boludo? ¿No estás podrido de que abran el país para todo el mundo? ¿No estás podrido de andar por la calle y escuchar cualquier acento menos el argentino? ¿No estás podrido de ver caras que nada representan de lo que somos? ¿No estás podrido de la burla cotidiana de todos los extranjeros? ¿No estás podrido de romperte el culo para mantener a todos estos? Porque yo sí estoy podrida. Y si vos también lo estás, despertá. Argentina no se entrega: se defiende.