Unos caramelitos con azúcar le vendrían bastante bien en esta situación, pero claro...
Se sienta con cuidado a su lado, llevando la mano por encima de la nariz y boca ajenas. Está comprobando qué tan agitada tiene la respiración de verdad.
todas sus ganas. No lo siente— ¡No me repliques! Vas a comer suelo, y ya sabes que son bebés chocolatinas. Vivirás con el remordimiento el resto de tus días.
Y por estas cosas es un blanco fácil para los insultos. Le falta ponerle odio a la vida. ¿Cómo le va a dar remordimiento hacerle daño a una chocolatina? ¿¿Cuando se enfrenten a algo serio qué??
Menos mal que no le ha visto arrugar la cara de la manera en la que lo ha hecho, +
ojos en blanco y todo. Argumentarle algo en contra va a ser hablarle a una pared, y tiene mejores cosas en las que perder el tiempo.
Como en volver a pegarle, por ejemplo.
— ¡Serás...! —cierra la mano en un puño y lo dirige directamente a las costillas ajenas, esta vez con +
+ le saca el lado humano a un italiano de piedra. Titular de noticia.
"Esfuérzate más entonces", repite, imitando de mala manera la voz de Caesar. "Estamos en el mismo punto que el primer día", ¿a que jode? Gira la cabeza para mirarle de reojo y saca la lengua. Bleeeh.
De qué tendría que tenerle envidia. ¿De ser un bocachanclas? ¿De no comerse ni una rosca? ¿De no encontrar la salida en un día? Una loba no voltea cuando una perra ladra.
— Claro que no, idiota. Solo tú pones al mismo nivel a un bebé de carne y hueso y a una chocolatina.
+
Acaba apartando el pie, sí, pero no por el empujón que le ha dado. Es que verlo en posición fetal y desprendiendo tanta penita le ha hecho reconsiderar sus acciones. Quizá sí que está siendo un poco duro con él, teniendo en cuenta que Caesar tampoco ha avanzado demasiado.
+
Lo único que tiene de Don Juan es la "J" que de casualidad comparten en el nombre, británico chapucero.
...
Para alarma la que tiene él por expresión cuando escucha aquella comparación. Vale, le compra que tenga sentido, pero igualmente le parece una exageración.
— Deberían +
darte un galardón por esa imaginación tuya, no es moco de pavo.
Él al menos no tiene nada que hacer contra ella, se teme. El labio inferior alza mientras le fulmina desde atrás con la mirada, directo a la nuca. Por si la colleja le pareció poco.
— Esfuérzate más entonces. +
haber sido idea suya la de tener una conversación con el Rey.
— Está bien. El sexto sentido de JoJo habló. —se arrastra un poco hasta quedar más cerca del otro— Entonces busca una salida para los dos. Considéralo parte del entrenamiento, un añadido mío.
Encantadoramente matapasiones. Sentiría lástima por las novias que haya tenido hasta ahora, de no saber que son la friolera cantidad de cero (y porque no existen los números negativos). Pero claro, es encantador.
Esa nuca está maciza. Una collejita de nada no le va a dejar +
doblado.
— Siempre puedes tomar alguno que tenga envoltura. Las chocolatinas suelen tenerlas.
Por ejemplo. Y están más ricas que las nubecitas.
Caesar hace una mueca silenciosa. No llevándole la contraria es la manera de demostrarle que está de acuerdo con él, a pesar de +
un buen punto; él también está preocupado por el regreso, a pesar de no demostrarlo.
— Quizá el Rey tenga la solución. ¿No has pensado en hablarle?
Podría, él que tiene mucha labia.
Está... seguro de eso...
¿¿Se está riendo de él?? Al final no lo va a lanzar puente abajo, pero sí se está ganando que lo embarque en la torre del castillo. Chasquea la lengua y va a darle una collejita en el cogote antes de que se deje caer. Merecido.
— Claro que no es +
normal para alguien que lleva una máscara como restricción. Tiene que ser el equivalente de enseñarle un chuletón a un perro y no dejarle comer.
Sube las piernas, apoyando uno de sus codos en las rodillas. La mano dirige de paso a su mentón. La peor persona que conoce ha hecho +
encontrarse con otra carta para él. Si es que no la perdió ya.
— ¿Y a qué te refieres con una situación "así"? Estamos rodeados de azúcar y dulces, no en el fondo de un pozo.
Le debería dar igual la situación general en sí, sin matices. Eso de llamarle indecente sigue sonando a envidia cochina.
Mírenlo, ahí va como muelle al que aprietan para que rebote. Caesar se gira ligeramente, aprovechando ahora que tiene más movilidad.
— ¿Hah? Yo no he hecho +
nada. No es mi culpa tener un magnetismo especial allá donde vaya.
Vuelve a meter la carta en su sobre correspondiente como si nada. La verdad es que sí llegó a leerla, por lo mismo que no tenía mucho texto. Prefiere no decirle nada a JoJo... aunque supone que él tuvo que +