Esta es usted toda desesperada diciéndome “te amo”, debe susurrar porque sus padres están en la otra habitación, me monta enseñando sus tetas rebotar pidiendo “necesito que me dejes llenita de ti, no la sacarás hasta darme mi premio por ser buena chica”.
Mi hija me preguntó si una de sus amigas podía unirse a nosotros porque su coñito virgen llora por atención. Le dije que sí, pero que primero le enseñe a moverse bien. Cada tarde me manda vídeos de las dos frotándose para preguntarme si lo hacen bien.