El Rey Felipe VI bajó a los vestidores de la Selección española en Guadalajara para felicitar a jugadores y cuerpo técnico tras la victoria 1-0 ante Uruguay en el Mundial 2026.
📹 Casa Real TV
This young Canada 🇨🇦 fan gifted his jersey to the Prime minister Mark Carney after he spotted him in the VIP stands during their World Cup game against Qatar 🇶🇦…. What a gesture 😂❤️
Andrea Becerra es medalla de oro! 🥇🇲🇽
Duelo de campeonas mundiales entre Sara López🇨🇴 y Andrea Becerra🇲🇽, en donde salió ganadora la mexicana en un dramático final.
Andrea asegura su lugar en la Final de Copa del Mundo de Tiro con Arco que se celebrará en Saltillo a finales de año.
Salvador Dalí le encantaba cenar bien.
Grupos grandes.
Mesas largas.
Vinos caros.
Los mejores restaurantes de París y Nueva York.
Y siempre insistía en pagar la cuenta.
Nadie sospechaba nada.
Cuando llegaba el momento de pagar, rellenaba el cheque con el importe total, con calma y elegancia.
Firmaba.
Y entonces, antes de entregárselo al camarero, giraba el papel y hacía un dibujo en el reverso.
Un boceto rápido.
Elefantes.
Caballos.
Figuras surrealistas.
Firmaba debajo.
Y entregaba el cheque al restaurante.
Dalí sabía perfectamente lo que iba a pasar después.
El dueño del restaurante no cobraría el cheque.
Lo enmarcaría.
Lo colgaría en la mejor pared del local.
Un Dalí original, enmarcado, dentro del restaurante.
Valía infinitamente más que cualquier cena.
Todos esos cheques con dibujos fueron guardados.
Y hoy valen una fortuna.
Hay relatos de que hizo esto muchas veces a lo largo de los años, tanto en París como en Nueva York.
En una de las noches documentadas, en el Café de la Rotonde de París, Dalí le pidió una hoja de papel al camarero, dibujó rápidamente un elefante con la trompa levantada, firmó debajo y lo entregó con total naturalidad.
La cuenta estaba pagada.
Y el restaurante había salido ganando.
Lo que hacía Dalí no era solo excentricidad.
Era entender perfectamente que el valor de su presencia y de su firma ya había superado el precio de cualquier menú.
No necesitaba dinero para pagar.
Solo necesitaba un trozo de papel y saber cuánto valía.
¿Para qué lanzarse en paracaídas si hay mejores maneras de festejar la llegada al noveno piso?
Oye, @CruzAzul, una playera autografiada por todo el equipo para esa aficionada, ¿no?