“ saca la lengua, abre bien esa boquita para papi. ” poco le importaba que tuviera esa camisa sobre la cabeza, iba a obedecerla. ¿es muy tonta como para entenderlo? sin dejar de asfixiarla, propinó un par más de esas bofetadas en la carita ajena … ahora va a entenderlo.
eran otros ojos con los que la veía ahora. no veía a una persona, sino a un 𝑗uguete, alguien a quien darle uso. llevó su mano hacia el cuello de su pequeño, cerrando su mano con fuerza. debió de haberse quitado la camisa, quizás así hubiera podido tener algo más de aire.
El cuerpo entero le temblaba. Apenas podía mantener la mirada alzada hacia él, todavía con lágrimas en los ojos.
Intentó contener el incesable llanto, pero al escuchar sus palabras fue inútil. Un sollozo escapó de sus labios mientras cerraba aquellos ojitos llenos de horror. +
no estaba siendo cuidadoso, fácilmente todo eso podría terminar muy mal, pero no le importaba. los dedos del viejo se ceñían sobre la garganta ajena, en regocijo … tanto que comenzaba a tener la verga bien dura de como la estaba tratando. quería más.
“ llévame algo de tabaco a la boca para empezar, tontita. ahora quiero fumar un poco. ”
dejó los cigarros en las manitos ajenas, para que lo hiciera y … para usar esa mano libre para sujetarla desde la cintura, bajando esa mano para levantar un poco esa faldita escolar.
subestimaba la inteligencia de la pelirroja, al parecer. rodaría los ojos, pero estaba demasiado empeñado en conseguir lo que quería. no acortó la distancia, disfrutando demasiado de esa cercanía con esas masas de carne contra él, vaya forma de compensar esa poca inteligencia …
tomó la cajetilla que había perdido, abriendo lo suficiente para que se pueda quitar un cigarro de la misma. la extendió a la pelirroja, mientras de su saco, logra agarrar su encendedor.
“ ¿me ayudas un poco más, niña? ” tiene el encendedor … solo le falta el cigarro en boca.
pequeña risita suelta el viejo, aquella tonta estudiante ya le estaba siendo de utilidad … podría serle de más, incluso. terminó de acercarse, asegurándose de que las enormes gemelas de la contraria golpearan contra su abdomen, una distancia bastante corta, convenientemente.