Qué bien que reconozca su lugar.
La está esperando en su oficina para darle el pago por su último trabajo, se hizo cargo de recuperar un maletín con bienes de interés, y hacer desaparecer a un hombre peligroso (para sus intereses).
—¿Yo? Yo no me he ido a ningún lado.
Entrelazó sus manos, pegando sus cuerpos con una sonrisa tranquila. —Aunque no es fácil llegar por mi cuenta a tu hogar... está bien oculto.