En realidad, la fidelidad, la lealtad y la honestidad no nacen del amor que sientes por el otro, sino del amor que te tienes a ti, es disciplina del alma, es respeto a tu palabra, es congruencia con tus valores, es inteligencia emocional en acción, la fidelidad y la lealtad no son una prueba de amor, sino una prueba de integridad personal.
A la pareja hay incitarlo a estudiar, a trabajar, invertir, ahorrar, emprender, a pensar en grande y querer ser el mejor todos los días, si lograste eso, dejaste un marca que nadie logrará quitar.