Carmen Amaya fue considerada "la mejor bailaora de flamenco de todos los tiempos" y fue la primera mujer en dominar el intrincado juego de pies que antes de ella estaba reservado para los mejores bailarines varones. Aquí la vemos bailando en 1944 con 30 años de edad.
Con el tiempo se aprende a restar importancia a la opinión de personas que no son importantes para ti, a compartir tiempo con las que sí son importantes, a no dar explicaciones por ser quien eres, a no ser quien no eres para encajar con nadie y a no aceptar menos de lo que das
una relación no se sostiene sólo de amor. El sexo importa, la economía de la pareja, las relaciones familiares, lo académico, lo laboral, los proyectos y proyecciones. Y esto no tiene discusión.