Un jugador le dice algo a Cristiano con la boca tapada y le dice que cuidado que le pueden expulsar, pasa con Messi y va corriendo al arbitro
El mundo abriendo los ojos con ambos
Argentina no es consciente de la imagen colectiva que dejó como país contra España. Y no sé si la podrá limpiar algún día.
Los vídeos de las agresiones de los jugadores y miembros del cuerpo técnico en el campo son muy graves.
El fútbol nunca olvidará lo que hizo Argentina.
Aquí nadie discute la calidad de Argentina, ni la grandeza de Messi, ni que sean campeones del mundo. Eso no está en discusión.
Lo que sí está en discusión es el arbitraje y el VAR.
A Egipto le anulan un gol retrocediendo varias acciones para encontrar una falta anterior. Perfecto: si ese es el criterio, entonces debe aplicarse para los dos equipos.
Pero antes del tercer gol argentino, Egipto reclama una falta en el área argentina. La jugada continúa y Argentina termina marcando. ¿Por qué allí el VAR no actúa con la misma rigurosidad?
Eso es lo que cuestiono: dos jugadas, dos criterios diferentes.
Y cuando estas cosas ocurren en un Mundial, inevitablemente aparecen las sospechas sobre la FIFA y sobre cuánto puede influir el VAR en el desarrollo del fútbol.
Argentina no necesita favores. Tiene fútbol, jugadores y calidad suficiente para ganar por sí misma.
Pero el fútbol se decide por detalles, y hoy los detalles arbitrales generan demasiadas preguntas.
Egipto hizo un partido extraordinario. Fue superior durante grandes momentos y obligó a Argentina a sufrir hasta el final.
Los goles argentinos pueden ser legítimos y bien ejecutados, pero eso no elimina la pregunta principal:
¿Por qué el VAR aplicó un criterio para Egipto y otro para Argentina? El fútbol necesita una sola vara para todos.
Porque cuando la tecnología deja de dar certezas y comienza a generar sospechas, el que pierde no es solamente Egipto. Pierde el fútbol.
somos un estado aconfesional desde 1978, pero traemos al papa al congreso para que hable abiertamente sobre su ideología, adoctrinando a la sociedad y yendo contra uno de nuestros derechos reconocidos en ese mismo congreso: el derecho al aborto.
terrorífico y muy lamentable.