De lo más valioso que me enseñó mi abuelo (que en paz descanse porque sigue durmiendo y son ya las 10) es que la vida es más bonita si se vive con cierto retraso mental.
Es increíble que solo tengas que ver a tu perro a los ojos para que los dos tengan un subidón de oxitocina. Andas todo estresado sabiendo que el mundo está bien culero allá afuera y de pronto ves a tu perro a los ojos y pum, en automático te reconfortas.