Aprendan a tomar un café a solas, a disfrutar de su propia compañía y a pasar los fines de semana sin depender de nadie. No siempre habrá una amistad, una pareja o alguien a su lado. Aprendan a valorar su tiempo y su paz, porque no todo el mundo sabe apreciar lo que uno ofrece.
El baile de John Travolta en Fiebre del sábado por la noche (Saturday Night Fever, 1977) es uno de los momentos más icónicos en la historia del cine mundial.
Marcó el clímax de la era de la música disco, inmortalizó los pasos de baile de los años 70 y catapultó a Travolta de actor de televisión a superestrella global.
Para dar vida a Tony Manero, Travolta se sometió a un régimen militar. Entrenó intensamente durante nueve meses, corriendo tres millas diarias y tomando clases de baile de tres horas todos los días. Perdió casi 10 kilos (20 libras) de peso para lograr la agilidad y elasticidad necesarias.
La escena central del solo de baile en la discoteca Odyssey se grabó al ritmo del éxito de los Bee Gees.
Lester Wilson fue el coreógrafo oficial de la película, pero el icónico solo que vemos en pantalla fue diseñado e improvisado en gran parte por el propio Travolta, quien quería movimientos más naturales y callejeros.
El director original quería filmar a Travolta solo de la cintura para arriba (plano medio). Travolta se enfureció y amenazó con renunciar si no se usaba un plano entero. Argumentó con razón: "Si no filman mis pies, la gente va a pensar que un doble hizo el baile". El director cedió.
La pista de baile de plexiglás iluminada desde abajo costó 15,000 dólares de la época (una fortuna entonces). Se calentaba tanto por los focos que Travolta terminaba empapado en sudor tras cada toma.
Más allá del espectáculo visual, el baile es el eje dramático del personaje. Tony Manero es un joven de clase trabajadora, atrapado en un empleo sin futuro y en un hogar disfuncional.
La pista de baile es el único lugar en el mundo donde no es invisible; ahí se transforma, recupera su dignidad y se convierte en el "rey del barrio".
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El jazz está de luto.
Adiós a Chuck Mangione una leyenda del jazz, formó parte de los Jazz Messengers de Art Blakey con influencias de Dizzy Gillespie y Miles Davis, y autor del icónico «Feels So Good».
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