No es culpa de Castillo
Es culpa de tu candidez por confiar en la izquierda
De tu odio irracional hacia Fujimori
De tu sordera selectiva
De tus aplausos a Vizcarra
De tus “héroes” Sagasti, Belaunde
De tu corta memoria
De tu “dignidad”
Castillo es la consecuencia, no la causa