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🧵 THREAD: The horrors of surrogacy in Mexico
Ana was 23, with two children of her own. She carried twins for American clients in Mexico.
The babies came early. The clients didn’t take them.
Ana was left with the babies AND the hospital bill.
Falso. L@s vecin@s de Las Condes no dejarán de pagar contribuciones.
Quienes dejarán de pagar son las personas mayores de 65, donde sea que estén. Y no son los odiados súper ricos (¿a qué hora retrocedimos tanto 🥺 después de todo el dolor que hemos vivido como país? )
¿Sabías que también en Maipú hay personas que pagan contribuciones? El alcalde lo omite (¿o no lo sabe?). (Lo sé porque lo he reporteado)
Si a ti te sobran los ingresos ¡qué bien! Y al alcalde, un hombre joven, de familia pudiente, también.
Como hay gente como tú y él es que se fue a Comisión Mixta. Para que las personas a las que le sobran los ingresos sigan pagando ad eternum.
Lo otro es aplicar Proyecto De Gregorio: ghettos para viej@s y comunas prohibidas para viej@s que no les alcanza para pagar contribuciones, aunque se hayan pasado la vida trabajando y pagando impuestos.
Harta “perso” han mostrado algunas instituciones culturales en los últimos días. Este miércoles veremos si el CMN sigue chuteando el regreso de la escultura de Baquedano
Como muchas personas, mi corazón está a la izquierda. Siempre he votado por alguna variación de ella. Mi forma de entender el mundo tiene raíces profundas tanto en el marxismo como en sus críticas desde la misma izquierda, de Camus a Orwell. Pero descubro que lo que me separa de la izquierda oficial —o al menos de su versión tuitera— es precisamente el corazón.
Porque soy de izquierda, mi primer impulso ante la caída de Maduro es una alegría visceral. No por quien la provocó —Trump no despierta en mí ninguna simpatía— sino por los millones de venezolanos que llevan años huyendo de una parodia grotesca del socialismo. Por las madres que no han visto crecer a sus hijos. Por los profesionales manejando Uber en Santiago. Por los que murieron cruzando el Darién.
La izquierda que conozco en Twitter piensa al revés: primero el antiimperialismo, después la soberanía, luego la no injerencia, y al final —si queda espacio— los venezolanos. Como si el principio de no intervención pesara más que los cuerpos torturados en El Helicoide. Como si los derechos humanos del tirano importaran más que los de sus víctimas.
Este reflejo automático se repite en cada crisis. En Cuba, la corrupción dinástica de los Castro siempre pesa menos que el embargo. Cuando las iraníes se quitan el velo y enfrentan a los mulás, la izquierda busca primero denunciar a la CIA. Cuando quemaron el metro en Santiago, había que entender la rabia antes que lamentar a la cajera que no pudo llegar a su trabajo. No importa que los mulás ejecuten homosexuales, que los muyahidines lapiden mujeres, que los Castro encarcelen poetas: si están contra Estados Unidos, merecen comprensión.
Entiendo el razonamiento. Conozco la historia de las intervenciones, los golpes de Estado, la Escuela de las Américas. Sé que Estados Unidos no regala nada y que Trump es un personaje siniestro. Pero lo que no puedo entender es la ausencia de emoción humana elemental. Esa frialdad doctrinaria que no se conmueve ante los videos de venezolanos llorando de alegría en las calles de Caracas. Que no siente nada ante las iraníes cortándose el pelo en señal de rebelión. Que siempre tiene un "pero" listo antes que un abrazo.
Preferiría, por supuesto, que los venezolanos hubieran derrocado solos a su tirano. Pero sé —porque la historia lo enseña— que pocas dictaduras caen sin alguna forma de presión internacional. La chilena no lo hizo. La argentina tampoco. La española menos. Y de todas las salidas posibles después del fraude brutal de julio, esta es de las menos sangrientas.
Hoy los venezolanos celebran. Las calles de Caracas se llenan de una esperanza que creíamos muerta. Y yo, que sigo siendo de izquierda precisamente porque creo en la dignidad humana antes que en las abstracciones geopolíticas, celebro con ellos.
Mañana habrá tiempo para analizar, criticar, contextualizar. Hoy, solo hoy, déjenme sentir esta alegría sin pedir permiso al manual del buen antiimperialista. Déjenme poner el corazón donde siempre debió estar la izquierda: del lado de la gente, no de los mapas.
The Torres del Paine Tragedy: A Timeline of What Happened
Here, we reconstruct the timeline of what happened and the controversies around it.
https://t.co/6dzJGaauM1
Jill Lepore, historiadora y profesora de Harvard habla en esta entrevista del cambio cultural que percibió en las universidades, particularmente en Harvard, a partir de 2014. Describe este período como un momento de deterioro significativo, marcado por un ambiente persecutorio o fiscalizador constante y episodios de humillación pública, donde los estudiantes parecían más interesados en humillar a sus pares y atrapar a los profesores en errores o violaciones de normas sociales percibidas.
Este clima hostil la llevó a considerar seriamente abandonar no solo Harvard, sino la academia en su totalidad, debido a lo "miserable" que se había vuelto la situación. Sin embargo, un día específico, durante un desayuno con uno de sus hijos, este la convenció de no renunciar, lo que finalmente la llevó a quedarse.
Lepore reflexiona sobre su silencio durante ese tiempo, admitiendo que, a pesar de sus críticas privadas y conversaciones con decanos, no habló públicamente como debería haberlo hecho. Esta falta de acción la llena de vergüenza, ya que reconoce que podría haber tenido un impacto mayor si hubiera sido más valiente:
« Recuerdo aquella época con bastante vergüenza por mi falta de voluntad para expresar realmente mi opinión. Hablaba mucho en privado. Mantuve muchas conversaciones con el decano. No hay ningún amigo que no me haya oído quejarme de esto constantemente. Sin embargo, no hice nada al respecto. Si me hubieran expulsado, habría sido más miserable, pero al menos habría podido marcharme. Marcharme es algo en lo que pensé mucho».
https://t.co/CJvz02TRUZ
El escándalo de las cuentas de la luz tiene un 2do capitulo, gravisimo.
La CGE de capitales chinos si supo del error, si se reunió con el gobierno y estos acordaron dejar todo hasta marzo, para que los ajustes los hiciera la futura administración, en el intertanto los chinos se forraron, en el directorio de la CGE el único chileno es Nicolas Eyzaguirre, saldrá en los medios pronto.
Esto no debe ir solo a Contraloría, la Fiscalia debe investigar.
Les avise.
Líneas 3 y 6 de Metro tuvieron US$ 56 millones de sobre costos por exigencias del CMN, además de atrasos por más de 18 meses. ¿Sabían que un juguete de 50 años de antigüedad cae en la categoría de "Hallazgo Arqueológico" y debe ser rescatado? El 95% de los rescates van a bodegas.