@FerPerezQuilmes@pablonicoletti_ Que el radicalismo sea la herramienta necesaria para cambiar este camino nefasto por el que estamos transitando, por un futuro mejor para todos, vamos @pablonicoletti_ todo el apoyo para esta nueva etapa.
Ayer, en la Convención Provincial de la Unión Cívica Radical realizada en unidad, fue un día importante para el radicalismo de la Provincia de Buenos Aires. Pero, sobre todo, debe ser el punto de partida de una nueva etapa, en la que @pablonicoletti_ asume la responsabilidad con la convicción de que su tarea será clave en este nuevo tiempo.
La Argentina necesita un radicalismo que vuelva a ser protagonista. Un partido con ideas, con principios y con valores. Que defienda la educación pública, la salud, el desarrollo productivo, la institucionalidad, la movilidad social ascendente, las libertades individuales, la igualdad de oportunidades y una verdadera concepción de la libertad, entendida como la posibilidad de que cada persona pueda desarrollar su proyecto de vida.
Frente al fracaso de un modelo pensado para unos pocos y al desastre populista que tanto daño le hizo a nuestro país, la Unión Cívica Radical tiene la responsabilidad de construir una alternativa capaz de sacar a la Argentina y a la Provincia de Buenos Aires de tantos años de frustraciones. Hay un modelo distinto posible: uno basado en el trabajo, la educación, la producción, la innovación, el respeto por las instituciones y la solidaridad.
Nuestro desafío no es discutir cargos ni estructuras. Es volver a ser útiles para la sociedad. Recuperar la confianza de millones de argentinos que esperan una alternativa seria, moderna, profundamente humanista y con vocación de transformar la realidad.
Con vocación de poder, porque el poder es la herramienta para cambiar las cosas. No para conservarlo, sino para ponerlo al servicio de una Argentina más libre, más justa y con más oportunidades.
Ese es el radicalismo que queremos reconstruir. El radicalismo que hizo grande a nuestro país y que puede volver a hacerlo.
El radicalismo solo tiene sentido de existir si es un partido con vocación nacional. Un partido con principios, con ideas, con un modelo de desarrollo y con la convicción de construir un país más justo, moderno e igualitario.
Así nació la Unión Cívica Radical. Así se convirtió en protagonista de la historia argentina. Defendiendo la democracia cuando era más fácil callar, impulsando la educación pública como herramienta de igualdad, fortaleciendo la salud pública, promoviendo el desarrollo productivo, construyendo instituciones sólidas, defendiendo una política exterior basada en el interés nacional y el respeto entre las naciones, creyendo en la libertad como un derecho que solo es pleno cuando existen igualdad de oportunidades e instituciones que la garantizan, sosteniendo la solidaridad como valor y entendiendo que el crecimiento económico solo tiene sentido si mejora la vida de toda la sociedad.
Ese fue el radicalismo de Alem, de Yrigoyen, de Illia, de Alfonsín y de tantos hombres y mujeres que hicieron enormes aportes a la Argentina.
Cuando el radicalismo pierde ese horizonte, pierde también su esencia.
Y eso es lo que hoy estamos viendo. La decisión de la mayoría del bloque de senadores radicales de acompañar una ley de tierras que debilita la soberanía argentina no es un hecho aislado. Es la consecuencia de haber reemplazado un proyecto de país por la especulación política del momento.
Se termina acompañando aquello que históricamente combatimos. Se termina avalando un modelo pensado para unos pocos, donde el mercado reemplaza al Estado, la concentración económica desplaza al desarrollo nacional y los intereses coyunturales pesan más que las convicciones.
Un partido centenario no puede vivir únicamente de administrar cargos, negociar lugares en las listas o conservar espacios de poder. Cuando el radicalismo pierde su vocación nacional, deja de pensar cómo transformar la Argentina y pasa simplemente a discutir cómo sobrevivir electoralmente. Y en ese camino se aleja cada vez más de la posibilidad de construir un verdadero proyecto de país.
La Argentina necesita un radicalismo que vuelva a discutir educación, ciencia, producción, empleo, salud pública, federalismo, institucionalidad, política exterior, libertad, desarrollo y soberanía. Un radicalismo que vuelva a defender la movilidad social ascendente, el respeto por el otro, la cultura del diálogo y la solidaridad como pilares de una comunidad organizada.
Porque la libertad no consiste solamente en la ausencia de límites. Para el radicalismo, la libertad siempre significó la posibilidad real de que cada persona pudiera construir su propio destino, con educación, trabajo, derechos, instituciones fuertes e igualdad de oportunidades. Esa es la libertad que defendieron nuestras grandes figuras y la que debe seguir guiando nuestro proyecto político.
Porque un partido puede perder una elección y recuperarse. Lo que no puede perder es su identidad. El radicalismo nació para transformar la Argentina, no para adaptarse al poder de turno. El día que renuncia a sus principios, a su vocación nacional y a la construcción de un proyecto de país, deja de ser una alternativa para convertirse simplemente en un actor más de la coyuntura política.
🔴 La morosidad en los colegios privados alcanzó el 11% promedio, por encima del 7% registrado el año pasado, y en algunas zonas de la provincia de Buenos Aires supera el 20%
ℹ️ TN
Carta a una generación eterna
Queridos Lionel Messi, Lionel Scaloni, Pablo Aimar, Walter Samuel, Roberto Ayala y a cada uno de los jugadores e integrantes de este cuerpo técnico:
Gracias.
No alcanza una palabra tan simple para expresar todo lo que hicieron por nosotros. Pero es la única que nace de verdad.
Me tocó crecer viendo a la Selección quedarse siempre en la puerta. Viví la final del Mundial 1990. Las Copas América de 2004 y 2007. El dolor inmenso de Brasil 2014. Las finales de 2015 y 2016. Crecí viendo derrotas, lágrimas y una camiseta que parecía condenada a sufrir.
Ustedes cambiaron esa historia.
Pero esta carta no es para agradecerles únicamente una Copa del Mundo, dos Copas América, una Finalissima o haber vuelto a jugar otra final del mundo.
Los títulos son eternos.
Lo que ustedes construyeron también.
Porque su legado trasciende el fútbol.
Nos devolvieron el orgullo de sentirnos representados. Nos hicieron volver a enamorarnos de la Selección. Nos recordaron que el talento solo vale cuando está acompañado por el esfuerzo, la humildad, el compañerismo y el compromiso con una idea colectiva.
Cada abrazo entre ustedes era genuino. Cada declaración transmitía respeto. Cada festejo demostraba que nadie era más importante que el grupo. Nos enseñaron que las grandes conquistas siempre son colectivas.
En un país que muchas veces vive dividido, ustedes lograron algo que parecía imposible.
Nos unieron.
La imagen de millones de argentinos desbordando las calles después de Qatar no fue solamente el festejo de un campeonato. Fue el abrazo de un pueblo entero que, por unas horas, dejó de lado todas sus diferencias para celebrar bajo una misma bandera.
Eso no tiene precio.
Muchos intentaron minimizar lo que lograban. Buscaron explicar cada triunfo con teorías, sembrar dudas, generar desprecio o convertir la admiración en sospecha.
Nunca pudieron.
Porque la respuesta siempre estuvo dentro de la cancha y en la forma en que ustedes representaban esta camiseta.
Nos enseñaron que el amor por la Argentina no necesita discursos grandilocuentes. Se demuestra con trabajo, con respeto por la bandera, con responsabilidad y con la convicción de que representar a un país es un privilegio inmenso.
Por eso el dolor de esta despedida es tan grande.
No sentimos solamente que termina una generación de futbolistas extraordinarios.
Sentimos que se despide un grupo de personas que nos hizo mejores hinchas, que volvió a hacer que millones esperáramos cada partido con ilusión y que dejó una huella que ninguna derrota podrá borrar.
Porque las finales se ganan y se pierden.
Los legados no.
Dentro de veinte, treinta o cincuenta años seguiremos recordando los goles, las atajadas, las copas y las noches inolvidables.
Pero, sobre todo, recordaremos cómo nos hicieron sentir.
Gracias por devolvernos la alegría.
Gracias por devolvernos la esperanza.
Gracias por enseñarnos que la camiseta argentina todavía podía emocionar al mundo.
Y gracias por demostrarnos que hay victorias que trascienden el deporte.
Su legado ya no les pertenece solamente a ustedes.
Es parte de la historia de la Argentina.
Y será eterno.
Gracias por todo.
Un argentino que nunca los va a olvidar
🇦🇷 ¡Feliz Día al mejor país del mundo!
Al país de las oportunidades, del amor fraternal y de la amistad.
Al país que te permite nacer donde sea, pero que, cuando lo elegís, te abraza y te hace sentir parte.
Al país que educa, que forma y que siempre encuentra una manera de ser solidario.
Tenemos desafíos, dificultades y muchas cosas por mejorar. Pero ya vamos a encontrar la manera de hacer que nuestro país funcione mejor.
Porque podemos discutir cómo hacerlo, qué camino tomar y qué futuro construir. Pero hay algo que no se discute: el amor que sentimos por nuestra Argentina.
¡Feliz Día de la Independencia! 🇦🇷❤️
@KarinaMileiOk Pensar q hace un par de años @madorni tenía que sacar un traje en 12 cuotas con tarjeta prestada..., lo superó la soberbia junto con la altaneria, se creyó impune como la mayoría del gobierno que hablan de casta.., Tendría que ir preso junto con Insaurralde
Hoy celebramos nuestra bandera, símbolo de unidad nacional y de todo lo que nos une como argentinos.
Genera emociones distintas en cada uno, pero siempre despierta algo profundo: el orgullo de pertenecer, los recuerdos compartidos y el amor por nuestra tierra.
Porque la bandera está por encima de cualquier diferencia. Nos recuerda que somos parte de una misma historia y de un mismo país.
¡Feliz Día de la Bandera! 🇦🇷
Hay un relato que se está terminando. El de quienes llegaron diciendo que venían a terminar con los privilegios, a dar lecciones de moral y a combatir a una supuesta ‘casta’ que nunca terminaron de definir.
Dos años y medio después, el balance es otro: un modelo económico para pocos, salarios destruidos, caída del consumo y una calidad de vida que se deteriora para millones de argentinos. Mientras tanto, los casos de corrupción se acumulan y la soberbia con la que intentan taparlos recuerda etapas que el país ya vivió.
El caso de Manuel Adorni es apenas un símbolo de una lógica de poder que combina arrogancia, opacidad y negación.
Pero hay algo todavía más grave: cuando un gobierno empieza a hostigar periodistas, desacreditar medios, señalar voces críticas y naturalizar ataques contra quienes informan, ya no está discutiendo ideas; está debilitando un valor esencial de cualquier república: la libertad de prensa.
Y en el medio avanzan contra pilares que hicieron grande a la Argentina, como la educación pública, la ciencia y la movilidad social.
Lo bueno es que quedaron expuestos. Prometieron cambiar la política, pero terminaron repitiendo sus peores prácticas.
El trabajo ordena, dignifica y da sentido.
No es solo un sueldo: es esfuerzo, orgullo, familia y futuro.
En un momento donde a millones les cuesta llegar, sostener un empleo, producir o emprender, defender la cultura del trabajo es defender la Argentina que todavía quiere salir adelante.
Feliz Día del Trabajador
@FerPerezQuilmes Se manejan con total impunidad y soberbia, mientras que los argentinos nos sufrimos cada vez más para llegar a fin de mes y encima endeudandonos.., son todo lo que está mal!
Vergonzoso.
No solo se limita la libertad de prensa cerrando espacios en Casa Rosada, sino que además se insulta a quienes informan.
Un gobierno que incomoda a los periodistas es un gobierno que le teme a la verdad.
Hoy nos reunimos a charlar con el mejor gobernador que tiene nuestro país @maxipullaro
Hay valores que no pasan de moda: educación, trabajo, producción y honestidad.
Sobre esa base se construye una alternativa moderna, sin extremos y con futuro.
Gracias @hernanrossi_ok por acompañarnos.
El comercio de La Plata necesita que el Concejo Deliberante trate el proyecto de alivio fiscal que presentamos por la @ucr_lp
Nos reunimos con comerciantes de Calle 12 para hablar sobre la difícil situación que atraviesa el sector comercial.
La crisis económica, la caída del consumo y la presión impositiva siguen golpeando a quienes trabajan, invierten y generan empleo en la ciudad. Por tercera vez, volvemos a pedir que el Concejo Deliberante trate el proyecto de alivio fiscal para comerciantes y PyMEs.
Manuel Adorni también hipotecó su departamento anterior: otras dos mujeres le prestaron 100.000 dólares el mismo día que la esposa del jefe de Gabinete compró la casa del country Indio Cua (texto por Paz Rodríguez Niell).
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