@petrogustavo Usted de verdad se cree todas las güevonadas que dice?, @lasillavacia investigó su mentira de los carros eléctricos y Colombia ha exportado 2 para un total de 2. No sea payaso.
@AmelitaPrado La tragedia es lo que hicieron, funcionaba bien aunque tuviera problemas. Hoy los usuarios que más la necesitan no tienen medicamentos ni tratamientos, le echan la culpa a las familias de los muertos (niño de la bicicleta con hemofilia), y tienen el descaro de reclamar?
Este video sirve para explicar lo que ocurre cuando una persona, desde Chapinero, regaña a un campesino de Tununguá, Boyacá, por poner a su burro a cargar leña.
@HassNassar Hassan usted está muy equivocado, ninguna de esas es la razón verdadera. El señor tiene un arrocito en bajo y quiere hacer su rumba de despedida con todos los juguetes como le gusta, 🐄nal se viene.
Recomendación para los asistentes: Si se le cae una moneda, no la recoja.
Llevo mucho diciéndolo: hombres que le han hecho mal a Colombia son innumerables. Pero pensar en una mujer no es tan fácil y sin embargo estoy convencida de que la mujer que más daño le ha hecho a Colombia en toda su historia es la indigna @carolinacorcho . Un daño que dejará un lastre por décadas.
Hay un momento en la vida en que el éxito deja de medirse por lo que uno puede acumular y empieza a medirse por lo que uno puede aportar.
Gracias a Dios, mi vida profesional y mi familia me permitieron construir un patrimonio, crear empresa y vivir con tranquilidad.
Precisamente por eso hoy puedo tomar una decisión que no está guiada por el dinero, sino por el propósito de servir.
Si logro que los recursos de la niñez lleguen a quienes realmente los necesitan y no se pierdan en la corrupción, sentiré que estoy devolviéndole al país una pequeña parte de todo lo que la vida me ha dado.
Tal vez hoy les cueste entenderlo. La vida, con los años, suele enseñar que hay cosas mucho más valiosas que seguir acumulando riqueza.
El verdadero privilegio es poder servir cuando ya no se necesita nada a cambio.
Acaban de condenar al menor que asesinó a Miguel Uribe Turbay. Tenía 15 años. La pena: 84 meses. La máxima que permite la ley para un adolescente. Siete años por un magnicidio. Y no será cárcel, será “resocialización”.
Sé que me van a caer rayos y centellas, pero lo digo y me reafirmo: esto tiene que cambiar. Yo no estoy aquí para agradar. Estoy para decir lo que es.
Los adolescentes de hoy no son los de hace 30 años. Con 14 o 15 años muchos ya han probado drogas, armas, violencia. Algunos incluso ya se sienten hastiados de la vida porque lo han probado todo. No son niños. No son preadolescentes. Son jóvenes con plena conciencia de sus actos.
Si reclaman derechos, si exigen voz política, si quieren ser tratados como adultos en todo, también deben ser tratados como adultos cuando cometen delitos atroces. Derechos y deberes van juntos. La ley no puede infantilizarlos al momento de juzgarlos.
Hoy los grupos criminales saben que el sistema los protege y por eso usan menores como carne de cañón. El mensaje es devastador: matar a un senador y precandidato presidencial cuesta apenas 84 meses. Ni la vida de Miguel Uribe Turbay ni el dolor de su familia se equiparan con semejante sanción simbólica.
El mundo cambió, la sociedad cambió. Nuestra ley de menores se quedó en el siglo pasado. Entre los 14 y los 18 años no estamos hablando de niños: estamos hablando de jóvenes que deben responder como adultos porque lo son. Es más: ellos quieren serlo y quieren ser tratados como tales. Entonces, que asuman las consecuencias.