Físicamente, me levanto porque el mundo sigue girando. Te bañas.
Te vistes. Sonríes. Contestas
"bien, gracias". Cumpliendo.
Fingiendo. Sobreviviendo. Porque el mundo no se detuvo cuando se fue.
Duele el alma.
Cuando me preguntan por ti, les digo que falleciste. En ocasiones me han contestado que no sabrían qué hacer si a ellos les faltara.
La verdad es que yo aún no sé qué hacer sin ti.
Cuando se sobrevive a uno de esos dolores que te matan sin que te mueras... se tiene la conciencia de que nada más puede destruirte, pero al mismo tiempo sabes, que nada va a ser como antes...
Estoy consiente que la muerte es parte de la vida, pero no tienes idea como duele.
Duele buscarte y no encontrarte.
Duele hablarte y no escucharte.
Duele sentirte y no verte.
Duele tu ausencia.
No te imaginas la falta que me haces.